jueves, 21 de octubre de 2010

Un manual de consulta

Soy profesora, por consiguiente es lógico mi afán tanto por aprender como por enseñar, además siempre me gustó estar a la última, así que echo en falta un manual de consulta para saber qué debe pensar, hacer y opinar un buen ciudadano. Yo, menos mal, que siendo funcionaria, tengo mucho tiempo libre, puedo ir entresacando por aquí y por allá información para conseguir pensar como esperan que lo haga los “señores de la tierra” y a pesar de ello tengo muchas lagunas. Algunos conceptos ya los tengo claros, por ejemplo, debo pensar y decir en voz alta en las tertulias que los sindicatos nos manipulan, están subvencionados y que la huelga es de tiempos pasados, que lo de Francia es una vergüenza, en fin que son unos retrógrados estos franceses. Se también que el despido libre es óptimo, porque genera una tensión en el trabajador que se traduce en mayor productividad. Se también que el sistema de pensiones es una antigualla, que el sistema laboral está obsoleto. Reconozco que la culpa de la crisis la tenemos los trabajadores porque hemos gastado mucho y encima ahora no pagamos, por eso hay que ayudar a los bancos, se que el estado es una rémora, que hay paro porque hay subsidios, esto lo dijo ni más ni menos que un premio Nobel, (como no le voy a creer). Coloco una botellita de agua en la cisterna, ello permite que los que se preocupan por nosotros, llenen sus piscinas, jacuzzis y spas, precisan relajarse y el agua es un bien muy preciado. Se que nunca me engañan los que van de corbata, de los demás hay que desconfiar. Comprendo que haya paridad en la política pero también comprendo que en el consejo de la nueva caixa galega, resultante de la fusión haya sesenta y cinco hombres y cinco mujeres, una cosa es jugar a hacer leyes y otra estar en el núcleo duro del dinero, esto se perfectamente, que no tienen nada que ver con el techo de cristal. Considero normal que los miembros de corporaciones y fundaciones se pasen a la política y al revés, son los más preparados y no nos los merecemos. Se que los que gestionan la crisis, a pesar de no padecerla, están moralmente con nosotros, si pudieran se pondrían en nuestro lugar, pero su deber les reclama. Creo en lo que dicen todos los sabios, y expertos independientes de todo tipo de fundaciones que por supuesto, imbuidos de un espíritu altruista solo desean nuestro bienestar. En fin, que casi consigo estar en la cresta de la ola, pero lo dicho, con un manual sería más fácil.

Publicado en La Voz de Galicia el 21 de octubre de 2010

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