domingo, 28 de junio de 2015

Habermas: el gobierno de los banqueros


...Estamos otra vez en crisis con Atenas porque a la canciller alemana, ya en mayo de 2010, los intereses de los inversores le importaban más que una quita de la deuda para sanear la economía griega.
 En este momento se ha puesto en evidencia otro déficit institucional. El resultado de las elecciones griegas representa el voto de una nación que se defiende con una mayoría clara contra la tan humillante como deprimente miseria social de la política de austeridad impuesta al país. 
El propio sentido del voto no se presta a especulaciones: la población rechaza la prosecución de una política cuyo fracaso ha experimentado de forma drástica en sus propias carnes. Investido de esta legitimación democrática, el Gobierno griego ha intentado inducir un cambio de política en la eurozona. Y ha tropezado en Bruselas con los representantes de otros 18 Gobiernos, que justifican su rechazo remitiendo fríamente a su propio mandato democrático.... 

Las negociaciones para llegar a un acuerdo en Bruselas se gripan porque ambas partes culpan de la esterilidad de sus negociaciones no a los fallos de construcción de procedimientos e instituciones, sino a la mala conducta de sus socios.
El acuerdo no fracasa por unos cuantos miles de millones de más o de menos, ni siquiera por uno u otro impuesto, sino únicamente porque los griegos exigen hacer posible que la economía y la población explotada por élites corruptas tengan la posibilidad de volver a ponerse en marcha con una quita de la deuda o una medida equivalente; por ejemplo, una moratoria de los pagos vinculada al crecimiento.

Los acreedores, por el contrario, no cejan en el empeño de que se reconozca una montaña de deudas que la economía griega jamás podrá saldar. Es indiscutible que una quita de la deuda será irremediable, a largo o a corto plazo. No obstante, los acreedores insisten en el reconocimiento formal de una carga que de hecho es imposible pagar... 

Hasta hace poco mantenían incluso la exigencia, literalmente fantástica, de un superávit primario superior al 4%. Es verdad que esta demanda se ha rebajado al 1%, que tampoco es realista; pero, hasta el momento, el intento de llegar a un acuerdo, del que depende el destino de la Unión Europea, ha fracasado por la exigencia de los acreedores de sostener una ficción.

La exigencia de una quita de la deuda,  no basta para despertar en la parte contraria la confianza de que el nuevo Gobierno va a ser diferente, de que actuará con mayor energía y responsabilidad que los Ejecutivos clientelistas a los que ha sustituido. Tsipras y Syriza hubieran podido desarrollar el programa reformista de un Gobierno de izquierda y “presentárselo” a sus socios de negociación en Bruselas y Berlín.

La discutible actuación del Gobierno griego no suaviza un ápice el escándalo de que los políticos de Bruselas y Berlín se nieguen a tratar a sus colegas de Atenas como políticos. Aunque tienen la apariencia de políticos, solo se permiten hablar en su condición económica de acreedores. Esa transformación en zombis busca presentar la dilatada situación de insolvencia de un Estado como un suceso apolítico propio del derecho civil, un suceso que podría dar lugar al ejercicio de acciones ante un tribunal. Pues de este modo es tanto más fácil negar una corresponsabilidad política.

...Merkel embarcó desde el principio al Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus dudosas maniobras de rescate. El FMI tiene competencias sobre las disfunciones del sistema financiero internacional; como terapeuta, vela por su estabilidad y, por tanto, actúa en el interés conjunto de los inversores, en especial de los inversores institucionales.

Como miembros de la troika, las instituciones europeas también se funden con este actor, de tal modo que los políticos, en la medida en que actúen en esta función, pueden retirarse al papel de agentes que se rigen estrictamente por normas y a los que no se les pueden exigir responsabilidades.

Esa disolución de la política en la conformidad con los mercados puede explicar la desvergüenza con la que los representantes del Gobierno federal alemán, todos ellos personas sin tacha moral, niegan su corresponsabilidad política en las devastadoras consecuencias sociales que han aceptado, en tanto que líderes de opinión en el Consejo Europeo, como consecuencias de la imposición de un programa neoliberal de austeridad.

El escándalo dentro del escándalo es la obcecación con la que el Gobierno alemán percibe su papel de liderazgo. Alemania debe el impulso inicial para su despegue económico, del que todavía se alimenta hoy, a la generosidad de las naciones acreedoras que en el Tratado de Londres de 1954 condonaron más o menos la mitad de sus deudas.

Pero no se trata de una puntillosidad moral, sino del núcleo político: las élites políticas de Europa no pueden seguir ocultándose de sus electores, escamoteando incluso las alternativas ante las que nos sitúa una unión monetaria políticamente incompleta. Son los ciudadanos, no los banqueros, quienes tienen que decir la última palabra sobre las cuestiones que afectan al destino europeo.

Jürgen Habermas es filósofo alemán.

Artículo completo
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/26/actualidad/1435340365_023707.html

3 comentarios:

  1. Yo, al igual que Krugman, tengo la ligera impresión que con Grecia se pretende dar un escarmiento a todos aquellos que pongan en duda el sistema y a quienes lo dirigen.
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8112
    http://krugman.blogs.nytimes.com/2015/06/25/breaking-greece
    Creo sinceramente que toda esta presión contra el pueblo heleno es un aviso a navegantes, en particular, a las sociedades tentadas a romper el sistema tradicional de partidos, y en concreto a los países del sur de Europa.
    Precisamente, uno de los tenedores de deuda alemana y que condonó gran parte de dicha deuda, tras la Segunda Guerra Mundial, fue Grecia.
    Además de renunciar a las reclamaciones de indemnizaciones de guerra.
    Por cierto, Ángeles, ¿observas que no se habla para nada de Islandia?
    ¿Adivinas cual es el partido que mayor espectativa de voto ha despertado entre los islandeses?
    Un cordial saludo.

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  2. Tienes razón está clarísimo. El PIB de Grecia supone un 2% de la UE,. Saben que nunca van a poder pagar la deuda, se trataba de que perdieran soberanía y que lo vendiesen todo. Con Syriza les salíó un grano porque los siguientes somos nosotros y nos quieren dar un escarmiento . Así que nos la jugamos. El tratado de Lisboa nadie lo votó, al Ecofin nadie lo votó y partidos que están "a la greña" para disputarse votos aquí, luego hacen frente común en la UE ¿qué hace el PSOE defendiendo la candidatura de Guindos?
    Por cierto de Islandia:
    http://economia.elpais.com/economia/2015/06/26/actualidad/1435336190_511176.html
    Un saludo y gracias por la visita

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  3. Pues sí. Es curioso lo de Islandia. Y más curioso es que estas noticias tengan muy poquita repercusión en nuestra sociedad.
    Bien es verdad que a la sociedad islandesa le está costando salir del agujero, debido a la forzada devaluación de la moneda y la devaluación salarial, pero poco a poco están recuperándose del varapalo y el horizonte es muy esperanzador.
    Que pagan muchos impuestos, cierto.
    Que no pueden mover mucho dinero cada vez que salen al extranjero, cierto.
    Pero a cambio, crecen sus exportaciones. Ingresan divisas del turismo.
    Y no tienen que pagar una deuda odiosa que tardarían 200 años en pagar de haber aceptado las condiciones que les marcaban los acreedores britanicos y holandeses, el FMI, el Banco Mundial y los gurús de la economía neoliberal.
    Hay que recordar que la banca pública islandesa había sido privatizada en el año 2000 por el gobierno conservador de la época.
    En el 2008 quebraron.
    Y la sociedad se plantó.
    http://www.visir.is/the-pirate-party-the-biggest-in-iceland-by-far/article/2015150509972
    Hoy en día el Partido Pirata se lo lleva de calle.
    Y que les dure.
    Un cordial saludo.

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