domingo, 26 de marzo de 2017

La desigualdad no genera infelicidad: mata







Constituye una completa irresponsabilidad envenenar a la sociedad con el discurso de que toda desigualdad es necesariamente injusta: dar pábulo al discurso marxista de que toda riqueza se construye sobre la base de la explotación no sólo es dar pábulo a una superchería pseudocientífica, sino una superchería que extiende sin razón la infelicidad y que repercute negativamente —vía ruptura de la armonía social— sobre el crecimiento económico (lo que a su vez perjudica, de nuevo, al bienestar de las personas). 

La desigualdad no nos hace más felices, creerlo nos hace más imbéciles.

Rallo, ese sofista de la economía se atreve con todo, tanto defiende que la desigualdad disminuye, negando informes de Oxfam, la OCDE y de la UE como defiende que la desigualdad no aumentó, como se atreve a decir que la desigualdad genera felicidad. Es de los que en épocas esclavistas se atrevería a decir que los esclavos eran felices porque cantaban recolectando el algodón, además tenían menos preocupaciones que los amos. 

Rallo considera toda corriente económica pseudocientífica excepto la de la "escuela austríaca". En economía como en el arte hay escuelas, en ciencia no. 
Sus opiniones, parecen dogmas de fe, todos está equivocados excepto él. Todo lo que postulan economistas "no austríacos" es demagógico.

Baste como ejemplo su réplica al artículo de Laborda, Centeno, Barba y Bermejo acerca del PIB y la deuda en el que sostenían que con un  cálculo excesivamente prudente, que el PIB real sería en estos momentos un 18.7% menor de lo informado. 
Salió Rallo rápidamente al quite, defendiendo los datos del INE como no podía ser de otro modo, aderezado con unos gráficos y unas ecuacioncillas, el aparato matemático siempre confiere credibilidad. Hubo réplica y contrarréplica


La entrada de la Wikipedia acerca de Rallo sostiene que es muy mediático. Normal, se les da cancha a los que dicen lo que interesa que digan y se invisibilizan a los que perjudican los intereses de la oligarquía.

La triste realidad a la que los medios no le dan tanta difusión:

Las desigualdades sociales matan 

(Este artículo analiza el enorme coste humano que conlleva la aplicación de las políticas neoliberales, que han generado un enorme crecimiento de las desigualdades sociales que se ha visto reflejado también en un descenso muy significativo del bienestar social, calidad de vida y salud de la población).

...Las desigualdades sociales han experimentado un crecimiento enorme en el periodo histórico (desde los años ochenta del siglo pasado) en el que el neoliberalismo ha sido el pensamiento dominante en el mundo capitalista, liberado de cualquier freno como resultado de la derrota del otro polo en la Guerra Fría, la Unión Soviética.

En este último país, la derrota significó un coste humano enorme sin precedentes en tiempos de paz. La transición desde lo que se llamaba “socialismo real” al capitalismo, y las enormes desigualdades creadas en tal proceso, costaron más muertos que los que han causado las Guerras Calientes de Irak y Siria puestas juntas.
Mientras la esperanza de vida (años que una persona vive) de las personas con elevadas rentas y niveles de estudios superiores continuaba aumentando en lo que había sido la Unión Soviética, la mortalidad entre las clases populares en aquel país sufrió un elevadísimo incremento como resultado de las políticas públicas de masiva privatización.
Esta realidad apenas ha sido reflejada en los mayores medios de información del mundo occidental. No hay duda de que si hubiera ocurrido en un país en el que la transición hubiera sido del “capitalismo real” al socialismo, tales hechos hubieran sido la noticia del siglo. Lo fue en dirección contraria, y apenas fue noticia en los mayores medios de información.

Pero el enorme coste humano del neoliberalismo aparece también dentro del propio capitalismo
En EEUU a partir del presidido por el Sr. Ronald Reagan, también han tenido un elevado coste humano. La esperanza de vida de la clase trabajadora blanca (tanto para hombres como para mujeres) ha ido descendiendo.

La constatación empírica:


Fuente
http://elpais.com/elpais/2017/03/25/opinion/1490464530_033332.html




Enlace relacionado
http://www.angelesgarciaportela.com/2016/03/el-rallo-que-no-cesa.html

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