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viernes, 24 de abril de 2026

Andres Villena, Las élites que dominan España


Andrés Villena Oliver publica un nuevo libro, el anterior "Las redes del poder" tuve el honor de presentarlo en A Coruña. No obtuvo ni una reseña en la prensa convencional. El libro era incómodo para el establishment y de nuevo "lo ha vuelto a hacer". 

Ha publicado de nuevo un libro en la línea del anterior, incómodo con el poder. Esta vez se  las prometía muy felices, su nuevo libro lo iba a publicar nada menos que Planeta, bajo el sello Ariel, cuando estaba todo preparado para su publicación, sin ninguna razón y con cláusula de confidencialidad para que no se airee, deciden no publicarlo, alegando que no encajaba con la línea editorial  El propio Grupo Planeta se cita formando parte de las redes del poder. Eso podría haber sido la verdadera causa.   

"El Efecto Streisand", vino en su ayuda. Aunque no fue la única razón por la que el libro esta vez haya logrado más difusión.                                                                                                                                      Al final sale bajo el sello Libros del K.O.

El propio autor describe en una entrevista cómo y por qué se oculta  información molesta con el poder y sus tentáculos.

 De hecho llega a decir: 

 “Si no te despiden de un medio o no te censuran, yo creo que algo no estás haciendo bien” 

 "Cuando tú ves que uno de los mandatarios de Planeta es el número 2 de la Fundación Quirón Salud, te das cuenta de que ahí hay una articulación de las élites que va más allá del resultado económico". "Si yo hablo mal de Quirón en un libro que va a ser publicado por una editorial que tiene fuertes relaciones con el grupo Quirón, pues ese libro no sale". 

Villena sostiene que existe una red de poder resistente y adaptable, capaz de sobrevivir a cualquier cambio político desde 1939.                                                                                                                          

 El libro es una investigación precisa y documentada sobre lobbies empresariales, bancos, sagas familiares, instituciones políticas y medios de comunicación. El poder político y empresarial en todas sus facetas y cómo se perpetúa. 

Reproduzco el artículo de Joaquín Estefanía que hace un análisis del libro de Villena, aparecido en El País y titulado 

                            "El Pesebrismo: una historia alternativa de las élites"

Por qué se habla de sociedad subvencionada para referirse, en general, a las ayudas a los vulnerables o a algunas actividades imposibles de mantenerse tan solo con la lógica del mercado, cuando los importantes son otros mecanismos que, por su cantidad o su arbitrariedad, deprecian las rentas públicas. Gabelas, desamortizaciones, aranceles, subvenciones, excepciones, amnistías fiscales, inmatriculaciones, reconversiones industriales, rescates empresariales o financieros, inyecciones de capital público, cupos, recalificaciones, etcétera, y otros mecanismos “legales”. 

Responder a ello conlleva reflexionar sobre las élites históricas, elaborar una historia alternativa de ellas a lo largo del tiempo, pues es este un fenómeno que viene de lejos. En el año 1970, un joven profesor de Estructura Económica, el añorado Juan Muñoz (que llegaría a la vicepresidencia del Congreso de los Diputados), publicó un libro seminal sobre la historia económica de nuestro país: El poder de la banca en España. Saltándose la censura y la atención oficial al editarlo en una pequeña editorial, Muñoz demostró que la banca era el mayor grupo de presión y de poder dentro de la sociedad española: interpretó la evolución del capitalismo español y desveló las principales relaciones existentes entre unos y otros.

Más de medio siglo después, a Muñoz le ha aparecido otra generación de epígonos, que ahora confluyen en las librerías. En algunos casos establecen vínculos maniqueos o superficiales entre esas élites al olvidarse de ese consejo tan marxiano de “en última instancia” y no en primera instancia. Es un defecto de alguno de esos textos, pero ello no empequeñece el valor de su investigación. 

El más notable es Las élites que dominan España (Libros del K.O.), del economista Andrés Villena Oliver, en el que sostiene que en nuestro país el poder no se crea ni se destruye sino que se transmite, se negocia y se protege. 

Existiría un pacto tácito entre las élites sostenido por una red resistente y adaptable, capaz de sobrevivir a cualquier pacto político: del aperturismo tecnócrata del franquismo a la reconversión industrial; de la privatización del sector público empresarial al estallido de las burbujas inmobiliarias: cambia el contexto, pero no los que mandan. 

Villena estudia las redes de poder como conjunto de vínculos y lazos entre los gobernantes, los dirigentes políticos, los altos cargos estatales y los tecnócratas de un lado y otro de las puertas giratorias, esa frontera difusa entre el Estado y las grandes empresas privadas por las que tantos transitan. 

Este tránsito es el que aborda de modo principal el periodista Rafael Méndez, conocido en estas páginas. Su libro (Los dueños del Estado, Península) es un análisis de los altos funcionarios, con un poder tan determinante como invisible, que conocen el Estado mejor que nadie. Da ejemplos de abogados del Estado, letrados de las Cortes, inspectores de Hacienda, letrados del Consejo de Estado y otros altos funcionarios que circulan con total normalidad por los intereses públicos o ponen sus conocimientos al servicio de grandes bufetes privados, incluso litigando contra la Administración a la que pertenecen. Esos altos funcionarios, de apellidos compuestos, han acumulado un poder capaz de orientar leyes, bloquear decisiones políticas y enriquecerse a costa de tener un pie en lo público y el otro en lo privado. En muchas ocasiones, un Estado dentro del Estado, una estructura endogámica y resistente a los cambios. 

El profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Sevilla Carlos Arenas Posadas ha escrito el libro con el título más intencionado: El Estado pesebre (editorial El Paseo), en el que repasa el “pesebrismo” desde la Edad Media hasta hoy: cómo las oligarquías han parasitado el dinero público. De sus páginas se desprende lo que Jorge Dioni escribió del texto en Babelia: el Estado es cosa de ricos, los impuestos son cosa de pobres. Del conjunto surge una idea fuerza muy potente: la dominación se ejerce principalmente con la fuerza, pero esta no es suficiente en ningún caso; se hace necesario convencer y persuadir a los dominados. Esa es también labor de las élites.

El artículo 
https://elpais.com/ideas/2026-04-05/el-pesebrismo-una-historia-alternativa-de-las-elites.html

Entrevistas con el autor 

https://www.elsaltodiario.com/el-leon-dormido/entrevista-andres-villena-%C2%ABlas-elites-espanolas-tienen-valores-parecidos%C2%BBhttps://elpais.com/ideas/2026-04-05/el-pesebrismo-una-historia-alternativa-de-las-elites.html

domingo, 20 de enero de 2019

Los nuevos depredadores


Reproduzco el artículo de Saskia Sassen aparecido en El País, titulado Los nuevos depredadores. Sassen es titular de la cátedra Robert S. Lynd de Sociología en la Universidad de Columbia en Nueva York es autora de "The global city", en el ensayo  desarrolla el concepto de ciudad global, categoría novedosa para estudiar la ciudad como lugar de intersección entre lo local y lo global. Otro aspecto fundamental de la obra de Sassen reside en los estudios sobre las cuestiones del poder y la desigualdad derivados de los procesos de globalización. Es autora también de "Una sociología de la globalización","Inmigrantes y Ciudadanos" y "Expulsiones".

Los nuevos depredadores

Uno de los principales obstáculos en la lucha por una sociedad más justa es el auge de formaciones depredadoras y complejas. Su complejidad las hace admirables. Pero también esconde sus riesgos.

Estas formaciones no funcionan como el típico invasor que llega, se apodera de lo que quiere y huye con el botín. Hoy usan los botines robados para construir algo nuevo sobre el terreno. Para librarse de estos actores no basta la ley: son una mezcla de lógica, decisiones informatizadas y velocidades que superan la capacidad humana de gobernar el avance de un proceso...

Un primer rasgo distintivo, es que la complejidad de estas formaciones (por ejemplo, las altas finanzas) tiende a ocultar su capacidad depredadora: su brutalidad no es evidente como lo es, por ejemplo, la explotación laboral que puede verse en un taller de costura clandestino o en una mina en países pobres.

Al contrario, vienen marcadas (en parte) por admirables conocimientos complejos y algunas de las tecnologías más impresionantes que hemos desarrollado: modalidades de ley y contabilidad, capacidades técnicas específicas, la matemática de algoritmos, la logística de alto nivel, y más.

Y si bien estas formaciones incluyen élites poderosas y grandes propietarios, estos son factores que contribuyen solo parcialmente a su funcionamiento. Para comprender que, en efecto, no son más que factores parciales, basta pensar que, aunque fuera posible debilitar a los poderosos dueños y gestores del capital, hacerlos menos poderosos, eso no nos libraría automáticamente de estas formaciones depredadoras.

Los grandes dueños, empresas y gestores del capital influyen de manera determinante en el estado actual de las economías. Pero, por sí solos, no habrían podido adquirir la inmensa concentración de riqueza y el poder inimaginable que poseen hoy a través del mundo. Esta combinación de elementos y la lógica que los rige han terminado por reforzar enormemente la capacidad del sistema para generar un acaparamiento masivo en los altos niveles: del sistema, de una jerarquía, de un proyecto.

Ha llevado también a una destrucción medioambiental de dimensiones nunca vistas. Y ha contribuido todavía más a expulsar a las clases medias modestas y las clases trabajadoras de opciones de vida razonable en un número cada vez mayor de países, incluidos los llamados “países ricos”.

No olvidemos que estas fueron las clases sociales que en Occidente, durante gran parte del siglo XX, pasaron a ser el elemento crucial que ayudó a mejorar las vidas de muchos, y no solo las de unos pocos. Una característica importante de estas formaciones depredadoras es que son sistémicas. 

No se trata de meras y elementales usurpaciones de poder. Se constituyen mediante la incorporación de diversos componentes de sistemas fundamentales en nuestras sociedades y las capacidades de las principales economías y sociedades actuales, desde la matemática de algoritmos hasta la ingeniería avanzada.... Incluyen fragmentos de distintas formas clave de conocimiento y disposiciones organizativas que merecen nuestra admiración.

Las formaciones depredadoras actuales son muy distintas de los ladrones tradicionales que aparecen de noche y se llevan su botín con discreción. Estas de ahora son “descaradas”, podríamos decir, salvo que son tan complejas que necesitamos a expertos en finanzas para que nos las expliquen, y, estos últimos son, por supuesto, los que resultan más beneficiados de todo ello, por lo que tienen pocas probabilidades de mostrar una actitud crítica. Algo que es, sin duda alguna, muy comprensible.

Podemos establecer el contraste de estas formaciones y su carácter sistémico con esa imagen tradicional del invasor o el ladrón que llega, se apodera de lo que quiere y huye con el botín, pero no utiliza lo que ha cogido para construir algo nuevo sobre el terreno. Las formaciones depredadoras actuales, por el contrario, construyen algo directamente en el mismo sitio, como personas (“los ricos e inteligentes”), si bien los instrumentos son abstractos e informatizados.

Esto nos indica, además, que librarse de los ricos no es suficiente para neutralizar estas formaciones que generan enriquecimientos: a estas alturas están más allá de las personas, porque forman parte de algoritmos complejos que, en parte, cuentan con vida propia, puesto que tienen y son, cada vez en mayor medida, una función clave de aquello que llamamos “el conocimiento”.

En la mayoría de los casos, estas formaciones están fuera del alcance de las medidas políticas habituales. Sobre todo si se tiene en cuenta la tendencia de los responsables políticos a construir silos para cada área estratégica. En agudo contraste con esa compartimentación, las nuevas formaciones de las que hablo aquí abarcan varias áreas; lo que hacen es, en definitiva, tomar elementos de cada área, combinarlos y ensamblarlos de maneras nuevas.

Para contrarrestar o eliminar esos montajes mezclados y complejos de elementos fundamentales, hay que contar con la voluntad de desmontarlos o destruirlos. También está siempre la posibilidad de la autodestrucción, si los seres humanos diseñáramos esos montajes de tal manera que utilizaran mal su propio poder. Podemos sentirnos tentados de decir: a fin de cuentas, son como nosotros, los humanos. Pero no, no lo son.

Tienen unas características cruciales que los hacen distintos de nosotros: su extraordinaria velocidad y su también extraordinaria dimensión de funcionamiento. Sí, los algoritmos están diseñados por humanos (y los más complejos casi siempre, por físicos) pero, una vez creados, pueden dejar atrás a nuestras inteligencias...

El artículo completo
https://elpais.com/elpais/2019/01/12/opinion/1547312065_523014.html

Entrevista a la autora
https://www.lavanguardia.com/economia/20180326/441862316018/conversaciones-saskia-sassen-ciudad-super-ricos-pobres.html

Su página
http://www.saskiasassen.com

lunes, 29 de septiembre de 2014

Yale y los borregos excelentes

Tienen varias carreras, practican deporte como si fuesen profesionales, pueden hablar en varios idiomas, manejan a la perfección un instrumento musical, han ofrecido ayuda en los rincones más desfavorecidos del planeta, y han convertido sus hobbies en una provechosa afición. Han estudiado en las grandes universidades, y el futuro está en sus manos. Tienen que estarlo, con tan brillante currículum. Pero también están llenos de miedo, inseguridad, angustia y timidez. Apenas muestran preocupaciones intelectuales y desconocen qué quieren hacer con su vida, más allá de ganar dinero a espuertas, seguir el camino que profesores y padres han construido para ellos, y conseguir la aprobación de los demás.

Esta es la paradoja que late en la vida de los universitarios de los centros de élite americanos, mantiene William Deresiewicz, que ha expuesto su tesis en un ya célebre artículo publicado en The New Republic y en su libro Borregos excelentes: la mala educación de la élite americana y el camino a una vida plena, publicado por Free Press.
Deresiewicz ha comprobado con sus propios ojos y ha vivido en su propia piel la frustrante experiencia del estudiante de Harvard, Yale o el resto de centros de la Ivy League, que los convierte en esos “borregos excelentes” del título: “Son excelentes porque cumplen todos los requisitos para entrar en una facultad de la élite, pero es una excelencia muy limitada. Son chicos que cumplirán todo aquello que les mandes, y que lo harán sin saber muy bien por qué lo hacen. Sólo saben que volverán a pasar por el aro”. 
No se trata de un nombre inventando por el escritor. Al contrario, fue el concepto con el que uno de sus alumnos se describió a sí mismo.

Desde los años 60, asegura Deresiewicz, los valores que rigen los grandes centros educativos han cambiado por completo aunque, en apariencia, sigan defendiendo la excelencia y el auxilio de los más desfavorecidos. “Auto exaltación, estar a servicio nada más que de ti mismo, una buena vida pensada sólo en términos del éxito convencional (riqueza y estatus) y ningún compromiso real con el aprendizaje, el pensamiento, y con convertir el mundo en un mejor lugar” son los valores que, según el profesor, rigen el comportamiento de sus alumnos" Pero ellos no son los culpables, sino las víctimas Entre la larga lista de responsables, Deresiewicz señala a los institutos privados, a los ambiciosos padres, al sistema de admisión, a las grandes marcas universitarias, a los empleos donde estos serán contratados y, en general, a la mentalidad de clase media-alta. 

Uno de sus alumnos miró a su profesor como si fuese un alienígena cuando le sugirió que quizá dedicar menos tiempo para el estudio le serviría para reflexionar sobre lo que ha aprendido. 

Entre todos los requisitos exigidos se encuentran la música o participar en una organización 
caritativa, algo que Deresiewicz explica que no hacen para los demás, sino para sí mismos y sus currículos. “La experiencia ha sido reducida a su función instrumental”. Por ello, durante cuatro años, los que aspiran a matricularse en una gran universidad se dedican exclusivamente a tachar de su lista todos esos hitos que deben haber alcanzado, pero nunca llegan a reflexionar sobre si realmente desean ser ricos y poderosos. 
Una vez llegan a la universidad, esta no plantea ningún problema. No tienen más que seguir el camino preestablecido y todo irá bien. Además, los cursos no son muy exigentes, recuerda Deresiewicz. Se ha llegado a un “pacto de no agresión” entre profesores y estudiantes, por el cual los alumnos son “clientes” que reciben altas calificaciones a cambio de un esfuerzo mínimo.  

Irónicamente, las personas que tendrían la posibilidad de hacer todo lo que quisieran, terminan siguiendo carreras muy similares. Que son justo aquellas en las que son necesarios trabajadores y líderes que sigan caminos preestablecidos, que se muevan únicamente por las ansias de dinero, estatus e influencia, y que no cuestionen el estado de las cosas

En última instancia, recuerda el autor, se trata de lucha de clases. Pero no entre las clases bajas y las altas, sino entre los diversos escalones de las élites, a los que cualquier otro camino les parece una excentricidad. El número de estudiantes de la mitad menos rica de la sociedad se ha reducido en la educación de élite desde el 46% de 1985 al 15% actual. Y como explicaba el fundador del Proyecto Minerva Ben Nelson, los habituales métodos de selección de los estudiantes de las universidades de élite no hacen nada más que dar preferencia a los más ricos, puesto que ellos son los que tienen el dinero para contratar a los mejores profesores y enrolar a sus hijos en las clases de música, fútbol americano, matemáticas, francés, béisbol, viajes al extranjero, economía y literatura que necesitan para garantizarse su puesto en la élite.

Copiado de:
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-16/la-educacion-de-elite-produce-borregos-excelentes-segun-un-profesor-de-yale_180647/

Todo esto sería aplicable a los borregos patrios salidos de las escuelas de negocios, son excepciones los egresados que no se han dejado programar para ganar.  Este país ni siquiera posee profesores que tengan la capacidad de análisis para observarlo y/o la valentía de constatarlo.

Copiamos sólo lo  negativo de los Estados Unidos. 

Enlaces relacionados
http://www.marketingdirecto.com/actualidad/eventos-y-formacion/relaciones-peligrosas-profesores-del-iese-y-esade-salpicados-por-el-caso-urdangarin/
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_José_Güemes
http://www.eldiario.es/sociedad/organizacion-economica-desarrollo-OCDE-referente_0_304819994.html