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martes, 10 de marzo de 2020

Adoctrinar

Transcribo este artículo de Marta Sanz aparecido en El País



Yolanda, profesora en un instituto de Las Rozas, me envía un vídeo de 2017 del proyecto Asalto a la educación... la columna de hoy no es mi columna, sino que asume una autoría colectiva: Xurxo Torres dice que la educación no puede ser un supermercado; Christian Lavall disecciona la segregación —gente rica con gente rica, inmigrantes con inmigrantes, chicos con chicos…—; Xabier Bonal explica cómo los valores empresariales sustituyen a los de la ciudadanía democrática; Rocío Anguita denuncia que las compañías proveedoras de materiales al sistema público tributan donde les da la gana: lo correcto sería que pagaran aquí sus impuestos para repercutir en la mejora de los servicios.

En el vídeo se repasan las implicaciones de la naturalización de la ideología neoliberal en la enseñanza siguiendo el modelo norteamericano. No existen conspiraciones secretas, sino algo que da más miedo: la normalización de un programa económico neoliberal aplicado a lo educativo. La educación pública comienza a hablar de clientes y no de ciudadanía;
se expresa en términos de rentabilidad reforzando materias instrumentales y dando por buena la penetración en un espacio común, supuestamente ineficiente, de un capital privado “filantrópico” que promociona sus productos y transmite sus valores: éxito, excelencia, emprendimiento, el que vale puede llegar… 

La posibilidad de construir conciencia crítica se sustituye por una actitud resiliente.
El primer paso consiste en demonizar lo público subrayando su pésimo funcionamiento.
Los informes PISA, dependientes de la OCDE, operan como “termómetro de calidad” de la educación mundial, y el mercurio de este termómetro depende de los intereses de bancos y entidades financieras que, a través de fundaciones, promueven cursos de formación del profesorado.

La “degradación” de la enseñanza pública —de la sanidad, también— se solventa con el remedio de lo privado y/o concertado, y se asumen modelos autodestructivos: se identifica la libertad con la libertad de riñón bien cubierto de decidir lo que se compra —lo demás es… ¡socialismo!— y, mientras se recortan los presupuestos en educación, se impulsa la entrada de capital privado en las esferas públicas a través de la externalización de servicios —comedor, mantenimiento, etcétera— o de la firma de convenios con grandes corporaciones que proveen de material informático.

Esta estrategia reporta beneficios a las compañías tecnológicas y además fideliza clientes infantiles que, cuando sean mayores, no podrán trabajar sin determinadas herramientas... Movimientos como Empieza por Educar se integran en Teach For All, que impulsa un paradigma de escuela neoliberal. 

El arqueológico vínculo Iglesia-Estado que se perpetúa soterradamente en parte de las subvenciones de la escuela concertada en nuestro país también requeriría una severa pasteurización doctrinal. Qué quieren que les diga: si adoctrinar es mostrarle a la infancia la diversidad y riqueza de la sexualidad humana, adelante con los faroles. Algunas malas personas pensamos que hay adoctrinamientos más peligrosos para el bien común. Espero haber sido hoy una buena ventrílocua. Y que el Gobierno sepa quiénes son sus verdaderos aliados.

El artículo 
https://elpais.com/elpais/2020/02/23/opinion/1582472018_612502.html

domingo, 29 de septiembre de 2019

El inseguro seguro de las aseguradoras


Todos los anuncios de aseguradoras nos venden seguridad y un futuro tranquilizador. El presente no lo es tanto cuando surge un problema. Cuando crees que es el momento de que el seguro te resarza de la pérdida económica que te ha supuesto algún contratiempo, para eso pagas una póliza, te topas con la cruda realidad, por unas u otras razones, el seguro no te paga. El artículo reproducido más arriba es una Carta al Director aparecida en La Voz de Galicia.
El recurso del débil, al menos hacer público su atropello.

Marcelino Nebra contrata un seguro de viaje, no dice con qué compañía, pero podría ser con cualquiera, su padre fallece y la compañía no le reembolsa el importe del viaje frustrado por el fallecimiento, la aseguradora alega que el fallecido llevaba 20 años tomando Sintrom.
 El modo de  intentar reparar tremenda injusticia sería acudir a los tribunales pero lo invertido supone mucho dinero cuando o bien se puede perder o en el mejor de los casos consigue recuperar tan solo el precio del viaje y con mucha suerte los intereses, así que a la compañía le sale a cuenta no pagar, ya que no tiene ningún castigo.

Las leyes están para proteger a las aseguradoras, no en vano los políticos pasan de directores generales de seguros a CEOS de las propias aseguradoras.

Por las misma fechas la colaboradora habitual de El Pais, la escritora Marta Sanz, describe de un modo más "literario" en un artículo titulado Mema, la sensación de pardillo que te queda cuando descubres "que la seguridad del seguro" era una ficción.

"...el cielo se ha desplomado sobre mi cabeza al enterarme de que las aseguradoras del hogar te echan, vía carta certificada, cuando no les produces beneficios. Yo pensaba que esto solo ocurría en EE UU con los seguros médicos que no cubren los cánceres de las personas jóvenes. No me quieren proteger"

Y es que aseguradoras, bancos eléctricas y telefónicas pueden ejercer ciertas prácticas que a cualquier ciudadano o entidad les supondrían como mínimo una sanción.

Recomendable leer el artículo completo antes de tomar un seguro.
https://elpais.com/elpais/2019/09/15/opinion/1568558571_638578.html