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sábado, 8 de septiembre de 2018
Vientres de alquiler, si no queda satisfecho le devolvemos su dinero
20 familias arrendadoras de vientres se encuentran retenidas en Ucrania, los medios recogen la noticia y las airadas declaraciones de las familias contra la embajada española porque no se sienten apoyadas por ella. Sería lógico y normal que se lamenten si no fuese porque acudieron a Ucrania a recibir una prestación que en este país no es legal y a pesar de ello, se consideran con todo el derecho del mundo a que la embajada les apoye en su actuación.
Al recoger los medios la noticia sin juicios de valor hace que el lector de buena fe por empatía se solidarice con las familias, familias que han acudido a Ucrania a un servicio "low cost" para conseguir un hijo con su ADN. Los potentados y celebrities acuden a países con más garantías tales como EEUU o Canadá. Es el mercado. Es como acudir los unos al Corte Inglés y los otros a los chinos.
Sutilmente los medios se manifiestan a favor del mercadeo de hijos a través de los vientres de alquiler, que realmente no son vientres de alquiler, son mujeres que alquilan su vientre, pero decirlo así, es más fuerte.
Un artículo de El País recoge las declaraciones de David Monje, primero usuario del servicio de vientres de alquiler, que luego vio un nicho de negocio y montó la agencia Go4baby, agencia con la que trataron varias de las familias que todavía no pueden volver de Kiev con los bebés. Monje está intentando ampliar la red de proveedoras de niños a Georgia, porque Ucrania "ya está muy saturado". Monje explica en el artículo que su “programa VIP” (para que se sientan importantes), por 49.900 euros incluyen cosas como la posibilidad de hacer “selección del sexo” del bebé en Ucrania, algo prohibido en España.
El empresario Monje, para demostrar que trabaja con todas las garantías y tranquilizar al futuro comprador, explica que a finales de 2016 tuvo unos clientes con un problemilla: “El embarazo fue bien, pero en el último tramo, la gestante tuvo una infección que no se había detectado. El bebé nació en coma. Fue dramático.
Los padres llegaron justo después de que naciera, iban con toda la ilusión, tenían ya la habitación preparada. Se quedaron tres semanas allí, nosotros también nos desplazamos, y la clínica les devolvió el dinero.
Cuando los médicos les confirmaron que el niño iba a morir, sin saber cuándo, regresaron a España.
Ahora son padres de nuevo, porque en esas semanas de espera en el hospital, el padre dejó su material genético en Ucrania y meses después lo lograron”. Una semana después de que los españoles volvieran, el bebé falleció. En un hospital de Kiev.
Así, tan ricamente, podemos suponer que si a ellos, los padres compradores le devolvieron su dinero, la gestante no cobró. No nos dicen quién sufragó los gastos hospitalarios del recién nacido en coma, al que nadie le cogió la manita con cariño, lo que sí nos dicen es que a pesar de llevar supuestamente el ADN de los compradores, lo abandonaron en el hospital. Si la madre compradora hubiese parido al bebé enfermo, probablemente no se habría movido de la vera de la cuna de su hijo, y de hacerlo podría ser juzgada por abandono del bebé, pero con este sistema tan moderno, te devuelven el dinero y vuelves a intentar un hijo sano. Dos por uno.
Con el mercadeo de niños, algunos actúan como lo hacen a veces ciertos dueños de mascotas.
Cuando hay dinero de por medio, todo vale, se hace la vista gorda y los medios cuentan las noticias "asépticamente", cuando son desgarradoras.
Fuente
https://elpais.com/politica/2018/09/01/actualidad/1535813739_232579.html
Enlace relacionado
http://www.angelesgarciaportela.com/2017/03/vientres-de-alquiler.html
Nota
Cuando estaba a punto de publicar esta entrada, un artículo de Rosa Montero, aparecido en el El País Semanal titulado "La desgracia y la gracia", terminó de descolocarme. La escritora cuenta que su perro fue atropellado y lo cuidó y veló en un hospital veterinario en el extranjero, no aclara si el can fue atropellado en el extranjero o si buscó una clínica en el exterior para tener más garantías de superar el trance. Lo cierto es que cuenta, que amigos y gente en general se ofrecieron a coger un avión y acudir a ayudarla en el cuidado, así como para llevar a su perra a fisioterapia. Tiene más suerte el perro, que el bebé fallecido del que, los que de haber nacido sano, sus "padres" se habrían hecho cargo de él.
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