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sábado, 4 de marzo de 2023

Ferrovial. El dinero y la política.


 Rafael Del Pino es la tercera fortuna del país.

https://www.eldiario.es/economia/ferrovial-manipulo-durante-decadas-licitaciones-publicas-cientos-millones-espana_1_10002739.html?utm_source=onesignal&utm_medium=push&utm_campaign=2023-03-04-

Reproduzco el artículo de Joseph Ramoneda aparecido en El País, con motivo del anuncio por parte de Ferrovial de trasladar la sede a los Países Bajos. Una empresa que surgió y se fortaleció viviendo de lo público, de nuestros impuestos a base de concesiones, se va para evitar  pagarlos, por no hablar de las subvenciones que disfruta. 


El Partido Popular aprovechó para cargar contra el gobierno. Oportunamente Rafael Del Pino, su CEO entra en campaña y multitud de tertulianos, para eso están, defienden la partida de Ferrovial. 

                                                 El dinero y la política

Ante la fuga de Ferrovial conviene recordar que no todo empieza  y termina en la economía.

Las democracias europeas están atrapadas en un círculo vicioso donde el capital es hegemónico

 La fuga de Ferrovial tiene poco misterio: se va para mejorar la cuenta de resultados y pagar menos tributos, dejando atrás una historia no exenta de turbulencias como, por ejemplo, la financiación de Convergència, a través del Palau de Félix Millet o el reparto de las licitaciones con otras compañías recientemente sancionado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. 

La puesta en escena de Rafael del Pino con el inefable argumento de la seguridad jurídica confirma, sin embargo, el carácter sintomático de la noticia, una muestra más del supremacismo de los grandes poderes económicos en el estadio actual del capitalismo. 

La reacción del Gobierno, especialmente enfatizada por la ministra Nadia Calvino, y las prisas del PP, vía Cuca Gamarra, para sacar tajada, siempre a disposición del dinero, abren las expectativas sobre el recorrido que puede tener una decisión que no puede sorprender tratándose de un ciudadano que afirma “que no hay que subir tipos ni inventar nuevos impuestos, sino en todo caso lo contrario”. La seguridad jurídica es el argumento recurrente del capital ante cualquier decisión gubernamental que les incomode. 

Pero no parece que su manera de entenderla sea conforme a los criterios que la regulan. El diccionario la define así: “principio general del derecho que impone que toda persona tenga conocimiento cierto y anticipado sobre las consecuencias jurídicas de sus actos y omisiones”. Y evidentemente debe concretarse en la protección efectiva de los derechos de los ciudadanos; en una legislación clara con poco margen a las ambigüedades; y en una división de poderes efectiva que significa, entre otras cosas, la despolitización de la justicia (algo que ahora mismo está lejos de ser evidente en España)

¿Por qué recurrentemente cuando hay decisiones políticas que afectan a sus intereses los poderes económicos apela a la seguridad jurídica? Porque es el eufemismo con el que se disfraza su manera de entenderla: que los intereses del dinero están por encima de cualquier cosa. Y los más brutos, lo dicen con mayor rudeza: que ellos crean riqueza, y que paguen los demás

Es decir, apelan a la seguridad jurídica precisamente para deshacerla, para desmontar lo que consideran un corsé. Como si seguridad jurídica quisiera decir derecho a hacer lo que yo crea conveniente independientemente de lo que diga la ley. Y si la ley no me complace, por seguridad jurídica me voy a otro país. La economía como una actividad que ha de escapar al control político. 

Ésta es la idea que ha alimentado la ideología neoliberal todavía vigente en muchos sectores, a pesar de haberse estrellado en la crisis de 2008. Y, como se ha demostrado, en una vía abierta por la que se cuela el autoritarismo posdemocrático, para un mejor control de la ciudadanía, alimentada con doctrinas reaccionarias, mientras el dinero hace camino por su cuenta. 

Y lo más patético es que no pocos economistas les acompañan en este camino olvidando el consejo metodológico de Keynes: “la economía es una ciencia moral y no una ciencia natural. Apela a juicios de valores”. Pretender que la política sea cautiva de una presunta (e incontestable) verdad científica de la economía, en pleno desprecio de la complejidad institucional, cultural y de la economía del deseo, es una vía directa al autoritarismo al reducir al ciudadano a hombre unidimensional. 

El número montado por Rafael del Pino es relevante por significativo de la amenaza que pesa y crece sobre nuestras sociedades: la evolución hacia la plutocracia con los poderes políticos sometidos a las exigencias del poder económico y con el discurso de los expertos como fuente principal de legitimación política. 

Los ciudadanos, y con ellos la legitimidad democrática, quedan como invitados silenciosos a unas instituciones basadas en la legitimidad tecnocrática que emana de Bruselas. Poniendo a su vez en evidencia la precariedad política de la Unión. 

 Del Pino no se va a los Estados Unidos, aunque tenga buena parte del negocio ahí, se va a Países Bajos, que forma parte de la misma Unión Europea que España, y no hay nada que se lo impida. La competencia está en casa. 

No es extraño que la Unión Europea le cueste tanto bajar a la tierra y pasa el tiempo y sigue siendo vista como una lejana estructura tecnocrática, que contribuye más que frena a la hegemonía del dinero sobre la política. 

Es el círculo vicioso en el que están atrapadas las democracias europeas. Y no deja de ser relevante que los momentos de mayor cohesión, en los últimos años, hayan sido debidos a dos fenómenos en cierto sentido ajenos a las estrategias económicas: la pandemia y la guerra de Ucrania. Dos tragedias que por lo menos deberían servirnos de recordatorio de que no todo empieza y termina en la economía. 

Y que es peligroso para las libertades que el dinero socave a la política. Especialmente en momentos de cambio con sensibles progresos en materia de derechos personales. 

 Josep Ramoneda 


https://elpais.com/opinion/2023-03-03/el-dinero-y-la-politica.html

Enlaces relacionados

https://www.angelesgarciaportela.com/2012/01/familia-calvo-sotelo-bustelo-genetica-y.html

https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2022-03-19/rafael-del-pino-madre-muere-ana-maria-calvo-sotelo_3393845/

https://elpais.com/economia/2023-03-03/ferrovial-se-ha-adjudicado-mas-de-1000-millones-en-contratos-del-estado-en-la-era-sanchez-y-no-paga-sociedades-desde-2020.html                https://elpais.com/opinion/2023-03-03/el-dinero-y-la-politica.htmlhttps://www.niusdiario.es/vida/visto-oido/20230303/rafael-pino-divorcio-mujer-astrid-gil-casares-hijos-pareja_18_08895855.html

https://cincodias.elpais.com/companias/2023-03-04/ferrovial-la-saga-detras-de-la-multinacional-espanola-mas-holandesa.html

viernes, 16 de diciembre de 2016

Autopistas piratas





Tras meses de preparar a la opinión pública con todo tipo de análisis y pronósticos catastróficos respecto a qué pasaría si se dejaba quebrar la autopistas privadas que los gobiernos Aznar impulsaron como parte de sus delirios de grandeza imperial, los piratas de lo público se aprestan para hacerse con otro nuevo botín como parte de su saqueo despiadado de las arcas y bienes públicos. 

Un botín que, además, no deja de multiplicarse como los panes y los peces del milagro. En 2013 eran 3.000 millones, ahora ya son 5.700 millones y calculan los entendidos que acabará rondando los 8.000 millones. Ya saben, estamos en España, ese país donde los millones de euros de las deudas con las grandes empresas se multiplican misteriosamente cuando debemos pagarlas entre todos.

La historia de nuestras autopistas piratas encarna la pesadilla de cualquier buen liberal. Un negocio privado asegurado contra todo riesgo con nuestros impuestos. Autopistas que nadie necesitaba, sostenidas sobre previsiones de utilización de ciencia ficción y construidas con costes inflados que han disparado su coste final hasta el infinito y más allá. Supone la esencia de la famosa fórmula de colaboración público-privada: nosotros asumimos el riesgo y ellos se llevan los beneficios.

Los grandes programas de construcción de infraestructuras públicas han respondido, desde siempre y en buena medida, a las demandas y necesidades de las grandes empresas y corporaciones de nuestro país antes que a la planificación de territorio o la ordenación de las comunicaciones. A cambio de tanta generosidad esas mismas grandes empresas han ido contribuyendo cada vez menos a la financiación de lo público, obteniendo sustanciosos regalos fiscales en el impuesto de sociedades, o recurriendo de manera masiva a la creatividad fiscal y los paraísos fiscales.

Los bancos que ahora se niegan a renegociar la deuda han cotizado a un tipo real medio por debajo del 15% durante los últimos diez años, las constructores por debajo del 11% y los fondos de inversiones por debajo del 4%,… si es que pagaron impuestos. El programa de construcción de autopistas privadas se debió a las exuberantes expectativas de negocio de las empresas que aspiraban a gestionarlas.

La gran recesión ha frustrado tanta proyección milagrosa. El final del drama será un rescate público masivo. Es el crimen perfecto, el sueño más húmedo de cualquier pirata de lo público: facturación millonaria en su construcción, facturación millonaria durante la explotación de la concesión y, si algo falla, rescate gratis total con dinero público. Los viejos piratas, por lo menos, se jugaban la vida y, a veces, hasta su dinero. 

http://www.eldiario.es/zonacritica/Autopistas-piratas_6_590450974.html