Tener un sistema democrático supone poder elegir a quien nos gobierne, por tanto los candidatos explicitan sus programas y nosotros, el pueblo optamos, pero llegados a este punto, cuando el gobernante tiene que meter su programa en el cajón, por órdenes de instancias superiores, quizás sea hora de variar el sistema y elegir al presidente del Fondo Monetario Internacional, a ver si sale electo un representante que provenga del pueblo y no de sectores bancarios que ya se sabe lo que van a defender. Puestos a votar, podríamos hacerlo para ver qué 35 valores se incluirían en el Ibex , en base a su sostenibilidad, no explotación, no contaminación y prácticas éticas. Votaríamos también a los mercados, ya que todo el pueblo se tiene que someter a su dictadura. Por último en la declaración de la renta de la misma manera que se puede optar entre la Iglesia y otros fines sociales, pues existan casillas para poder marcar qué banco queremos salvar con nuestra contribución. Ya que lo que está pasando es kafkiano, votamos a unos para que manden otros.
Publicado en La Voz de Galicia, 8 de junio 2010