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domingo, 7 de junio de 2015

Hablar de desigualdad


Mientras Europa se americaniza, Estados Unidos se europeíza. Mientras que en Europa el debate se centra en la competitividad, la desigualdad salta al centro del debate político en EE UU. Allí hay una intensa movilización para elevar el salario mínimo federal, actualmente situado en unos míseros 7,25 dólares (6,51 euros) la hora. 

La ciudad de Los Ángeles ha abierto el camino, decidiendo elevar el salario mínimo obligatorio de 9 a 15 dólares la hora basándose en un sencillo razonamiento: si dos adultos trabajando a tiempo completo a cambio del salario mínimo no pueden llevar una vida decente y criar a sus hijos proporcionándoles vivienda, salud y educación, entonces el salario mínimo se convierte en un subsidio encubierto a las empresas, pues el Estado tiene que intervenir masivamente con costosas políticas sociales para sacar de la pobreza no sólo a los que no trabajan, sino a los que también lo hacen. No hablamos sólo de EE UU: en cuatro países de la UE (uno de ellos es España) hace falta trabajar más de setenta horas cobrando el salario mínimo para salir del umbral de la pobreza.

Unos bajos salarios, se nos suele decir, implican una alta competitividad y, por tanto, mayor crecimiento, mientras que unos salarios altos son un obstáculo para el buen funcionamiento de la economía. Pero entonces, ¿qué explica que McDonald’s y Burger King puedan vender hamburguesas en Dinamarca pagando 21 dólares la hora mientras que en Nueva York sus empleados cobran sólo 9?
La desigualdad nos debe preocupar por muchas razones. 
En el plano personal es injusta, pues trunca las vidas de las personas, que ni pueden realizarse en sus aspiraciones ni cumplir con la ambición de legar una vida decente a sus hijos. 
En el político, las diferencias extremas de renta son incompatibles con la democracia: por mucho que el voto tenga un efecto igualador en el acceso al sistema político, los más ricos siempre tendrán más capacidad que los más pobres de lograr que ese sistema funcione a su favor.
Y en el económico, la desigualdad es ineficiente, pues supone tener que destinar ingentes recursos a paliar la pobreza en lugar de a fomentar la educación y la innovación. 
Si la desigualdad es injusta, amenaza a la democracia y daña a la economía, ¿por qué hablamos tan poco de ella?
Tomado de
http://elpais.com/elpais/2015/06/05/opinion/1433524707_569757.html

miércoles, 4 de marzo de 2015

No se trata de Grecia, se trata de ti


No se trata de Grecia, se trata de ti

Antes de nada: si la Unión Europea ha de ser salvada de las garras de esa jauría de neoliberales que sientan sus culos en Bruselas, los tratados europeos han de ser reformulados para que jamás sea posible lo que estamos viendo ante nuestros ojos: que se tire por la borda el Estado social sin que nadie sea responsable por ello. Es necesario constitucionalizar el Estado de bienestar, impedir que la globalización y la innovación tecnológica cuestionen su núcleo, introducir límites bien definidos a la destrucción de derechos y a los procesos de privatización. Tiene que haber recursos legales para que implementar ciertas políticas sea castigado no solo por las urnas. Tal y como los comunistas estaban prohibidos en la antigua República Federal Alemana sin que nadie se rasgara las vestiduras, también el extremismo neoliberal, hoy con asiento en el BCE y otras instituciones europeas debe ser perseguido sin paños calientes.
No es un punto de vista descabellado. Al fin y al cabo, la ortodoxia neoliberal ha hecho un uso torticero de los tratados europeos para darle forma legal, obligatoria, a su muy peculiar punto de vista. Una y otra vez esa ortodoxia ha puesto en práctica la ley del embudo. No se han parado en barras. Han puesto en obra todos los recursos disponibles y han estado a punto de eliminar de la escena las visiones alternativas del mundo.

La asunción por España de la absoluta prioridad de pagar la deuda pública es un pequeño ejemplo, si se quiere menor. Peor fue el artículo 104 del Tratado de Maastricht, el que consagró, nos recuerda Juan Torres, la absurda prohibición de que los bancos centrales financiaran a los Gobiernos. El artículo 135 de la Constitución española se ha inscrito por ovejunos legisladores en el corazón moral de España por chantaje de Merkel. Pero el caso es que ese artículo prohíbe buena parte de la historia europea del siglo XX, prohíbe a Keynes y prohíbe la moderada política propia de la socialdemocracia. Lanza el mensaje de que solo es buen europeo el que comulga copiosamente las obleas del mercado.
Si esto es así, y me temo que es así, entonces solo queda o la posibilidad de la derrota, ceder a los Treinta Tiranos, o hacer un órdago a la grande. Romper con la lógica de la actual deriva europea. No puede ser que en la tormenta los bancos sean lo primero, antes que el hambre de los niños, la pensión de los viejos o la salud de la gente. Hay que recordar que en el origen de la crisis estuvo la desregulación financiera y que el poder del dinero es lo que hay que atajar por pura cordura, porque el capitalismo sin límites conduce directamente al precipicio. El capitalismo es más justo y funciona mejor cuando tiene contrapesos.
Lo que está en juego con Syriza es la puesta en cuestión del doble estigma de Europa en estos momentos: la Santa Alianza entre el neoliberalismo y la hegemonía alemana. No se trata de Grecia. Se trata de todos nosotros. Para esa gente de Bruselas la absoluta prioridad griega ha de ser pagar la deuda: rescatar a los bancos antes que pagar medicinas, pensiones o salarios. Syriza es el retorno de la socialdemocracia en su versión más clásica. Pero eso es lo inadmisible a los ojos del neoconservadurismo europeo. “Democracia dentro de los límites del mercado”: esa frase parece una chanza grotesca al estilo del soldado Schwejk, pero es en realidad una expresión de Merkel.

Ocho de cada diez alemanes están convencidos de que la brecha entre ricos y pobres es una amenaza para la democracia, relata Rafael Poch en su imprescindible libro La quinta Alemania (Icaria, 2013), quien también informa de que entre 2008 y 2009 el Gobierno alemán rescató a sus bancos con 480.000 millones de euros. No es extraño, si se sabe que al 50% más pobre de la sociedad alemana le corresponde el 1% de la riqueza; y al 10% más rico, el 53%. Con la austeridad también los trabajadores alemanes se han empobrecido mientras sus ricos concentran más y más riqueza.
Echar basura sobre Grecia, no sobre su oligarquía impune, sino sobre todas sus gentes solo sirve para difuminar que lo que la UE está haciendo es aprovechar el shock para cambiar el modelo social a la medida de grandes bancos y empresas. Sin embargo, como de un modo tan hermoso lo ha dicho Alexis Tsipras, "prevaleceremos porque Grecia es el país de Sófocles, quien con 'Antígona' nos ha demostrado que hay momentos donde la ley más grande es la justicia".
Si Alemania quiere imponer una 'pax cartaginesa' a Grecia es porque el pensamiento de derecha no tolera la menor objeción. No es que no pueda discutirse la mayor, es que tampoco pueden discutirse los detalles. Schäuble ha querido humillar a Varoufakis a la vista de todos. Quería hacer constar quién manda, quién tiene el poder y la autoridad, que debe ser incontestada, como ha de serlo la austeridad.
¿La austeridad? Pero ¿por qué los ricos se hacen cada vez más ricos? ¿Por qué ellos no pueden practicar también la austeridad? ¿Por qué los bancos no han de quebrar y los accionistas perder su dinero? ¿El capitalismo solo lo es para los de abajo? Una de las preguntas que uno se hace una y otra vez es esta: quién y cuándo tuvo la ocurrencia genial de inventar eso de que los pobrecitos de abajo habían vivido por encima de sus posibilidades para ocultar el latrocinio, la inepcia y la corrupción de los plutócratas. La austeridad no es más que la campaña publicitaria de las finanzas para que la gente financie sus orgías.
Quiero creer que a estas alturas de la película poca gente quedará que dude de que lo que llaman austeridad no es ni más ni menos que el intento de acabar con el Estado social europeo. Si a usted, querido lector, le preguntan cómo se imagina España o Europa dentro de diez o veinte años, tendrá que ser muy tonto para suponer que, con las políticas en curso, los salarios o las pensiones van a ser más altas, que se habrá acabado el trabajo precario o que los bienes públicos –la sanidad, la educación, la ayuda a dependientes, etcétera– habrán mejorado.
Su nivel de estupidez no puede hacerle imaginar que en pleno paraíso neoliberal los ricos pagarán impuestos como usted lo hace o que se habrán acabado los paraísos fiscales. Quiero pensar que hasta el más tonto del pueblo sabe ya que la austeridad es una estafa. No se olviden, cuando vayan a votar, que no solo les roban. Además les toman el pelo.
Lo que Alemania y sus corifeos buscan con Grecia es que suceda la tragedia, que el horror se vuelva irredimible. Puede ser que la vida sea oscura y terrible, como se aprende cuando se lee a los clásicos helenos, pero sería ridículo que el destino tomase la forma de Schäuble o Draghi, o de dos petimetres como Dijsselbloem y Weidmann cuyo principal mérito, por cierto, es su hoja de servicios a los respectivos partidos.
La fantasía recurrente de Alemania es disponer de un Imperio. Si por sus líderes fuera, la Europa de hoy se dividiría entre la nueva Roma, pulcra y hacendosa, y esas hordas de vagos y corruptos que se dispersan y divagan por el sur, poco atentos a las mots d'ordre que les llegan de Capitanía. Es poco probable que el porvenir sea piadoso con este nuevo avatar de esa antigua pulsión. Pero, en todo caso, se me viene a la memoria el título de un delicioso libro: Catálogo de necedades que los europeos se aplican mutuamente.
Es cierto que, con el ladrillo, una parte de España se volvió tonta y otra estuvo a punto, pero los banqueros alemanes sabían tan bien como los españoles que aquella burbuja tenía que explotar. Y la ignoraron, recogiendo beneficios. También es su responsabilidad. Es sabido que Draghi ayudó, desde Goldman Sachs, a falsear las cuentas de Grecia. En fin. Todo esto es de un cinismo fenomenal, fabuloso, abrumador.

Artículo de lectura imprescindible, firmado por Antón Baamonde, aparecido en El Diario. es el pasado día 3.
 http://www.eldiario.es/zonacritica/trata-Grecia_6_362273814.html

martes, 10 de febrero de 2015

Recuperar el ágora, recuperar la democracia


La plaza (el ágora) ha sido desde siempre el símbolo de la vida social y el símbolo de la democracia. La vuelta a la plaza significa salir de nuestra casa, de nuestro espacio individual e ir a encontrarnos con los otros.
Tomar las ciudades, tomar las plazas, es mucho más que recuperar el espacio público por los ciudadanos, es reencontrarnos con nuestra propia condición de ciudadanos, es una vuelta a la socialización y a recuperar nuestra condición de animal social.
Cuando nos despiden, cuando nos humillan, solo podemos encontrar consuelo en el contacto, en la comunicación y el afecto con los demás. Por eso es importante no aislarse, no quedarse solo. Solos no somos nada, pero, como decía Benedetti, “en la calle codo a codo somos mucho más que dos”.

Stavros Stavrides comentaba en una entrevista en Eldiario.es: “El legado de Syntagma es una realidad que no siempre es visible en el primer plano de la vida social y política. Hay que rastrearlo en diversas iniciativas, muy pegadas a la vida cotidiana de la gente, como son las cocinas colectivas en los barrios, los centros médicos municipales o autónomos que atienden a quien se ha quedado fuera de la seguridad social, las prácticas de intercambio de bienes y servicios sin intermediarios, los movimientos contra los desahucios en onda con la PAH en España, las cooperativas que surgen una tras otra, etc.
Syntagma ha contribuido a crear redes de ayuda mutua que sostienen la vida de muchas personas en Grecia y a la vez generan nuevas relaciones sociales, más allá del individualismo. Hay un legado, un legado vivo de Syntagma, que ha cambiado la mentalidad social en muchos aspectos.”
Esta crisis que ha acabado con la vida y las ilusiones de muchos, puede abrirnos un camino a la esperanza. Puede abrir la puerta a un concepto más solidario y social de la vida, replanteándo nuestras necesidades y nuestra forma de vivir.
Los griegos se han levantado contra la indignidad, contra la desigualdad, contra un sistema que no sabe cómo avanzar si no es dejando en la cuneta a miles y miles de seres humanos.

Ahora tienen un gobierno que ha dicho basta. Un gobierno que se va a encontrar en frente a un capitalismo radical que solo sabe de dinero y de beneficios.
El gobierno, y con él toda la sociedad griega están en una encrucijada, pero Europa, también.
Tenemos varios escenarios por delante:
1.- Que Europa acceda a las pretensiones griegas de quitarse el yugo de la deuda y permitir que el gobierno griego avance en busca de la recuperación de ese capitalismo razonable.
2.- Que Europa se mantenga en sus trece, fuerce al  gobierno griego a asumir la política de la austeridad, lo que conllevará en la práctica, la negación de la validez de la democracia y el impulso a partidos de corte fascista.
3.- Que Europa se mantenga en sus trece y el gobierno griego no ceda, aún a costa de tener que abandonar el euro.
Como ha dicho el propio ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, “hay momentos en que hay que quemarlo todo”.  Esta opción permitiría a los griegos construir una nueva sociedad a partir del espíritu de Syntagma, con un menor PIB pero mucho más solidaria e igualitaria. Con una economía más colaborativa, en donde el crecimiento no se ponga como meta última.
Cuando comenzó esta crisis, se oía hablar de la necesidad de “refundar el capitalismo”. Los griegos pueden tener la oportunidad o más bien la necesidad, no de refundar el Capitalismo, sino de sustituirlo por una nueva “economía humana”, que sustituya la maximización del beneficio por la maximización de la felicidad.

Las cocinas colectivas en los barrios, los centros médicos municipales o autónomos que atienden a todo el que lo necesita, las cooperativas de trabajo asociado… pueden dejar de ser una respuesta a la desesperación para convertirse en el germen de una nueva forma de organización ciudadana. El dracma estaría llamado a convertirse en la nueva moneda social de esa economía alternativa. 

Eladio Suarez Debén

domingo, 9 de junio de 2013

La defensora del pueblo, poco observadora: nos ve contentos


Sirve para algo una defensora del pueblo que manifieste: "No percibo ningún descontento cuidadano con nuestra democracia". ¿En que limbo habita?. Así de tajante se muestra en una entrevista la marquesa de Salvatierra, Grande consorte de España, defensora ¿del pueblo?. Dice también no ver ningún problema en el copago sanitario, en cuanto a las tasas judiciales tampoco ve problema en ellas, sino en la cuantía, pasa por alto la privatización de la sanidad y preguntada por el problema de la vivienda, acude al tópico de que los ciudadanos aspiraban a ser propietarios, culpabilizándolos veladamente: "Los españoles nos hemos equivocado pensando que ese derecho sólo se podía satisfacer con una casa en propiedad. De ahí se explica que sólo el 17% de nuestro parque de viviendas esté en alquiler. En los países de la UE es muy superior".

Ni una alusión a la injusta ley hipotecaria, no sea que la banca se moleste. Hay que ser un defensor cómodo, tan solo cubrir el expediente y no crear problemas. En cambio le faltó tiempo para censurar la expropiación simbólica de un carrito de Mercadona por parte de Sanchez Gordillo. Debe desconocer que ya van niños desnutridos a la escuela y si esto ocurre es porque la democracia no funciona. Elegimos a quienes nos empobrecen.
Defendió, en cambio, a Juan José Güemes cuando iba a fichar por la empresa que había privatizado - "Que Estado tan perseguidor, ¿no? Si ha estado cuatro años fuera y la ley dice que dos basta podrá volver a trabajar... ¿o va a ser un inútil total?" Manifestó.

Todos tenemos a nuestro alrededor casos sangrantes, estafados por preferentes, familias con todos sus miembros en paro, autónomos que han tenido que cerrar su negocio, en el que se habían dejado la piel...  todos palpamos el descontento con el sistema, con los partidos, con las instituciones y  con la corrupción, así que no se debe percibir la misma realidad desde la Grandeza y la marca España.
Según el Diccionario de la  Transición de Victoria Prego, estaba al lado de Joaquín Garrigues Walker, el de la trilateral,  en la construcción de un modelo liberal.

La Defensora del Pueblo,  primera ministra de la democracia, ha estado en política ininterrumpidamente desde la transición, primero en UCD y luego con el PP,  fue ministra, senadora, diputada, alcaldesa de Sevilla. Su perfíl no parecía idóneo ni por marquesa ni por trayectoria, forma parte de los bien situados en la transición,  su abuelo paterno Antonio Becerril Lagarda fue director general de rentas con Alfonso XIII,  nombrado Magistrado del Supremo en la República, su tío Juan Becerril- Anton Miralles, magistrado del Supremo durante el franquismo.
Su hijo Gaspar Atienza Becerril, ya tomó el testigo, fue designado por Arenas para la ejecutiva del PP,abogado en el despacho de Garrigues, profesor del IE, al igual que su hermana Soledad (¿quien dijo paro?), en su ficha no figura su segundo apellido. Está casado con una  sobrina del ex presidente de Renfe, Miguel Corsini.

Determinadas familias, las de siempre, sea  en dictadura, en democracia, con monarquía o república, como la banca, siempre ganan.

ACTUALIZACION:
José Ramón Montero y MarianoTorcal,  ambos catedráticos de Ciencia Política en un artículo aparecido en El País titulado : No es el descontento, es la desafección, afirman "la  insatifacción con la democracia alcanza el 70%, el porcentaje más alto desde la transición" .  A ver si al menos la defensora del pueblo lee el artículo y se entera.

La noticia: http://noticias.lainformacion.com/espana/soledad-becerril-defensora-del-pueblo-no-percibo-ningun-descontento-ciudadano-con-nuestra-democracia_rrvV7atzlzr75L5NsEecA4
Biografia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Soledad_Becerril
Enlace relacionado.
http://www.angelesgarciaportela.com/2012/06/memocracia-grandezas-y-nombramientos-1.html

jueves, 12 de julio de 2012

Padrastros de la patria y recortes



Hoy es uno de los días más tristes en la historia de los últimos años de este país. El 23 de febrero de 1981, un señor con tricornio y pistola, pretendió arrebatar la soberanía popular. Hoy los supuestos padres de la patria (padrastros más bien), sin pistolas y actuando por delegación, han despreciado los intereses de la mayoría de los ciudadanos. 

Con la llegada de la democracia, nos cargamos de esperanza  pensando que entre todos construiríamos un país mejor y más justo, pero hace tiempo que  la cúspide social y política se llenó de gente  sin escrúpulos,  el país tomó una peligrosa deriva y  lamentablemente se confirmaron los malos presagios.

Los mineros en la calle como en el 62, los parados acusados de no buscar  trabajo, los gobernantes aplaudiendo unas medidas que van a provocar lágrimas en el pueblo. No nos merecemos a esos que dicen que hemos elegido, solo queda una lucecita, que hayamos tocado fondo y ello  suponga el fin de bipartidismo, aún así nos espera el vía crucis que pasó Argentina, resurgiremos, pero como sigamos así ya no nos salva ni un Rousseau, necesitaremos un Espartaco. 
Como en el poema del Mio Cid: "Dios que buen pueblo si tuviese buen gobierno". 

domingo, 10 de junio de 2012

Prohibiciones

Primero fue la resistencia pasiva y ahora estudian prohibir “las ofensas a España” en los estadios.

En lugar de juzgar a los culpables de los desmanes, intentan prohibir toda manifestación de descontento por la injusta situación en la que nos enontramos. Se están pasando. De seguir así llevarán a uno detenido por no encajar el desahucio y/o la carta de despido con una sonrisa en los labios.

Publicado en El País, el 9 de junio de 2012



martes, 15 de noviembre de 2011

Del siglo XXI a la Baja Edad Media pasando por la UE

Acto de juramento en la toma de vasallaje del feudo heleno concedida por el Sacro Imperio Germánico. El Señor tendrá poderes plenipotenciarios: aumentar impuestos, derogar leyes, etc. salvo acuñación de moneda.


Foto extraída de El País - Gouliamaki (AFP)

lunes, 14 de noviembre de 2011

El relevo de Berlusconi

A Mario Monti, sustituto de Berlusconi, lo presentan como un asesor de lujo, un técnico, y los medios remarcan que no pertenece a ninguna filiación política, eso se supone un valor, dado el desprestigio de la clase política. Además de preguntarme quien votó a ese señor, indago donde estuvo y la verdad su biografía no me tranquiliza: además de haber sido comisario Europeo, fue miembro de la directiva del grupo de Bildelberg, en la que participaba Rockefeller, pertenece a la trilateral (lobby de orientación neoliberal) fundada también por Rockefeller, consejero de Coca Cola y consultor de Goldman Sachs. Si se confirma el nombramiento, la élite económica habrá tomado el Palacio de Invierno.

Publicado en La Voz de Galicia, el 14 de noviembre de 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

Gobiernos legítimos y gobiernos gestores

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad.
La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada.
Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.


Hay que volver a los clásicos, que vuelven a estar de rabiosa actualidad.
El texto pertenece a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. 1776.

El contrato social

Leo en la prensa que Bruselas pide a Grecia que “repare por escrito el `contrato´ social con la la eurozona. Ahora resulta que el “contrato social” es de los gobernantes con instancias supranacionales y no con el pueblo. Por cierto lo que pide Bruselas a Grecia, no es un “contrato social” es simplemente económico, y por favor, que no apelen a Rousseau.

Llegados a este punto, no nos hallaremos ante el fin de la Historia, como afirmaba Fukuyama, pero desde luego sí ante el fin de la democracia.

Publicado por La Voz de Galicia, 11 de noviembre 2011

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Al infierno con los actuales líderes europeos

"Los fundadores de la Unión Europea deben de estar revolviéndose en sus tumbas. Si están en el paraíso, espero que envíen a los actuales líderes al infierno"
"Europa no ha hecho los esfuerzos suficientes para controlar el embate de los mercados y minorar los efectos de la crisis".
"El ámbito económico debe basarse en tres pilares, la competencia que estimula, la cooperación que refuerza y la solidaridad que une".
"Si yo fuera alemán sería consciente de que si el sistema explota, tendría serios problemas para el 60% de mis exportaciones".

Quien dice esto no es un radical, ni pertenece a la plataforma 15M, es Jaques Delors expresidente de la comisión europea.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2011/11/09/0003_201111G9P37992.htm

martes, 8 de junio de 2010

Puestos a votar

Tener un sistema democrático supone poder elegir a quien nos gobierne, por tanto los candidatos explicitan sus programas y nosotros, el pueblo optamos, pero llegados a este punto, cuando el gobernante tiene que meter su programa en el cajón, por órdenes de instancias superiores, quizás sea hora de variar el sistema y elegir al presidente del Fondo Monetario Internacional, a ver si sale electo un representante que provenga del pueblo y no de sectores bancarios que ya se sabe lo que van a defender. Puestos a votar, podríamos hacerlo para ver qué 35 valores se incluirían en el Ibex , en base a su sostenibilidad, no explotación, no contaminación y prácticas éticas. Votaríamos también a los mercados, ya que todo el pueblo se tiene que someter a su dictadura. Por último en la declaración de la renta de la misma manera que se puede optar entre la Iglesia y otros fines sociales, pues existan casillas para poder marcar qué banco queremos salvar con nuestra contribución. Ya que lo que está pasando es kafkiano, votamos a unos para que manden otros.

Publicado en La Voz de Galicia, 8 de junio 2010