Se oyen tambores de guerra y los señores de la opinión, ya comienzan a caldear el ambiente.
En el País el pasado día 2, Jean Maríe Colombani, se plantea la legalidad y la legitimidad de "posibles bombardeos" en Siria. Con la fe del carbonero da por sentado el uso de armas químicas por parte del ejército sirio, por lo que acto seguido se lanza a afirmar: por supuesto el no hacer nada sería banalizar el uso de armas químicas.
Se lamenta del escepticismo, por no decir la hostilidad, de un amplio sector de la opinión pública europea opuesta a la intervención militar y afirma que la opinión pública se equivoca. Él y los que tienen intereses, no. Achaca el error del pueblo, a Bush y su mentira de las armas de destrucción masiva, lo que llevó a una desconfianza generalizada, pero esta guerra, siempre en su opinión, no es comparable a la de Irak, sino a la De Kosovo.
Afirma que parte de las reticiencias vienen porque en el seno de las fuerzas rebeldes sirias hay elementos extremistas, pero eso lo minimiza ya que afirma que la ayuda con que cuenta Bachar el Asad no tienen nada que envidiar a los yihadistas.
Concluye que habrá guerra (la ineviatabilidad de un hecho hace que se acepte mejor) afirmando que Asad al utilizar armas químicas, convirtió la guerra civil en internacional.
Jean Maríe Colombani fue director de Le Monde hasta el 2007, se calcula que percibía unos 400.000 euros anuales y percibió más de 900000 de indemnización al cesar en el cargo . Es destacable ,sobre todo, que pertenece al exclusivo club Siécle, sus miembros se reunen el último miércoles de cada mes en el Hotel Crillon de París. Me pregunto si el tema del último miércoles del pasado mes de Julio giró en torno al bombardeo de Siria.
El Club Siécle es un "think tank" o un club de reflexión que reúne a los miembros más influyentes y poderosos de la clase dirigente francesa: políticos de derecha e izquierda, periodistas empresarios y universitarios, altos funcionarios y sindicalistas. Algunos lo consideran una filial de Bildelberg.
Fue fundado en 1944 por el periodista Georges Bérard-Quélin, su objetivo es promover el encuentro de las élites para "su entendimiento" por encima de la división derecha-izquierda.
Su espíritu se inscribe en lo que la historia y la sociología denomina "lugares de sociabilidad" de las élites.
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