La industria gasta 123 millones al año en una sofisticada
maquinaria para influir en la innumerables reformas normativas
impulsadas por Europa para evitar la repetición del colapso financiero
de 2008.
Marzo de 2013. La Unión Europea
aplica quitas a clientes con ahorros de más de 100.000 euros en
depósitos de bancos chipriotas para contribuir a su salvamento y sugiere
que extenderá la receta a entidades de otros países que precisen
rescates.
Estalla el pánico, los mercados colapsan y la banca pone en
marcha una maquinaria sin parangón para evitarlo. Tras la alarma inicial,
el presidente del Eurogrupo,
Jeroen Dijsselbloem, pide perdón por
desatar el pánico con su sugerencia de exportar la solución. La
industria financiera vencía la batalla.
El juego de presión se convirtió en un ejercicio vital para
la banca desde que Europa decidió evitar la repetición del colapso
financiero de 2008, cuyo saldo rebasa los 1,6 billones de euros en
ayudas, con un enorme aparataje de normas y la puesta en marcha de la
Unión Bancaria.
El lobby financiero mantiene 1.700 expertos en
nómina en los centros de decisión de la Eurozona, siete veces más que
cualquier otro colectivo de presión, incluídos ONG's, organizaciones
sindicales, de consumidores y otros grupos de la sociedad civil. Son
700 organizaciones con un presupuesto que desborda los 123 millones de
euros anuales, frente a unos 150 grupos del resto de organizaciones,
estima el Corporate Europe Observatory (CEO), un grupo de estudios
privado afincado en Bruselas. Según los autores son estimaciones
conservadoras ante la ausencia de un registro fiable
Tras la caída de Lehman Brothers, se han removido los
cimientos del sector. No solo se les impondrán más exigencias de
capital, sino que se desplazará todo el centro de decisión regulatoria,
supervisión y el salvamento de entidades a esferas europeas, menos
influenciables con sensibilidades nacionales. Bruselas se mete en la
cocina de la gerencia, fija responsabilidades y políticas retributivas a
los banqueros, normas para vender productos y amenaza con tributos para
financiar rescates
. Al sector le va la estructura de negocio y ser
absorbido o salir reforzado del desafío regulatorio, de ahí el insólito
despliegue para influir en quienes deciden.
Para el estudio, el think tank Corporate Europe
Observatory analiza 17 grupos de trabajo creados para elaborar la
reforma financiera post-crisis y 15 están dominados por el sector
financiero. En los casos analizados participaron 906 organizaciones: más
del 55% con vinculación financiera, el 12% de otras industrias y apenas
el 13% de sindicatos y otros grupos civiles.
El lobby incluye entidades privadas, fondos de inversión, aseguradoras, agencias de calificación, asociaciones sectoriales, bufetes
de abogados y consultoras que les representan. Reino Unido es el más
activo,
con 150 grupos de presión frente a una docena de españoles.
El campo de trabajo rodea a la Comisión Europea, el Consejo y
el Parlamento, y se mueve al abrigo de organismos como el BCE, el
Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera o las Agencias Europeas de
Supervisión (EBA para la banca, AESPJ para seguros, y ESMA para
mercados). Se llega a través de las consultas que remiten al elaborar
normas vía audiencia pública o colaborando en los Grupos de Expertos
creados por las instituciones para abordar temas específicos.
La Comisión Europea es la primera puerta a tocar, ya que tiene un
papel crucial en la creación de normas. El 70% de los asesores en sus
grupos de expertos tenían vínculos con instituciones financieras y solo
el 0,5 con sindicatos. En el Parlamento, la actividad crece con la
formulación de enmiendas
. En una directiva sobre hedge funds 900 de las 1.700 enmiendas fueron escritas por la industria financiera, detalla el informe.
Hay incluso grupos de trabajo informales con europarlamenarios y
hasta un foro especializado.
El Foro Parlamentario Europeo de Servicios
Financieros (Epfsf, por su siglas en inglés) se dedica a "fomentar el
diálogo" entre el sector y la Cámara, invitando a diputados a
seminarios. Lo financian 52 organizaciones de la industria, incluidas
firmas como JP Morgan, Deustche Bank, Goldman Sachs, Citigroup ó la
Federación Bancaria Europea.
A veces la cara la dan firmas de consultoría y bufetes de abogados,
contratadas para influir a su favor. Las más activas son consultoras
como Fleishman-Hillar, Kreab Gavin Anderson (muy activa con la MiFID),
Hume Brophy o G+Consulting.
Las 20 organizaciones más activas pertenecen
a empresas de la industria financiera y entre las 50 primeras solo hay
dos sindicatos y una asociación de consumidores.
Reproducido de .
http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/mapfdg/banca-finanzas/noticias/5736444/04/14/El-lobby-de-la-banca-en-la-UE-150-firmas-y-1700-empleados.html#.Kku8G4cAnlvYg8P