Reproduzco parcialmente un magistral artículo aparecido en el País, acerca de la situación de la Universidad, por el profesor Antonio Valdecantos, catedrático de Filosofía de la Universidad Carlos III.
Por fin universidad y sociedad van de la mano y comparten lo fundamental. Es cierto que lo compartido es la ruina....,
La quiebra económica de la universidad pública se ha llevado casi todo por delante y adelgazará la institución hasta reducirla a las dimensiones eficaces y funcionales que desde hace tanto tiempo se han preconizado, pero la primera víctima del huracán ha sido ese sonrojante discurso montado en torno al término “excelencia” que, de no haberse desatado el ciclón, seguiría siendo la palabra más empleada por los gestores universitarios y los aspirantes a serlo...
... neolengua de la burocracia académica “excelencia” se usaba, más bien, como un atributo de la institución a que el hablante pertenecía, o de la que era rector o gestor.
La burbuja de la excelencia crecía sin que apenas nadie temiera su estallido. Las nuevas universidades públicas (y, poco a poco, también las menos nuevas) imitaban a las privadas en todo lo imitable y el fin último de la vida universitaria era converger con la empresa,
No volverán, parece, los tiempos en que el erario público sostenía a legiones de matemáticos, filólogos, teóricos sociales, físicos o historiadores entregados a sus propias tareas y sin preocupación ninguna por la rentabilidad de sus resultados
La universidad tendrá que ser más pequeña y, sobre todo, deberá estar gobernada por representantes del mundo de la empresa, en lo cual, visto lo visto, quizá no vaya a haber muchas diferencias con la situación presente.
...lágrimas de cocodrilo que a menudo vemos derramarse: la flexibilidad contractual fue desde muy antiguo todo un ideal de los sectores universitarios más innovadores, incluidos los exquisitamente progresistas. Como en tantas otras cosas, la crisis viene aquí muy bien, aunque convenga en algunos momentos y compañías disimular la satisfacción.
la burguesía española posee un desinterés congénito por todo lo que sean estudios sin aprovechamiento económico o ideológico contante y sonante.
Lo único nuevo que ocurrió a partir de cierto momento fue que a los empresarios se les dio toda clase de facilidades para montar pequeños negocios (o no tan pequeños) en la universidad, a medias con profesores dinámicos, ávidos de ingresos extra. Creer que el capital privado puede sostener la universidad española se funda, en el mejor de los casos, en una ignorancia completa de lo que aquí es el capital privado y de lo que en cualquier sitio debe ser la universidad. Pero la ignorancia no es ningún estorbo para el éxito ideológico,
... doctrina que no habría triunfado, por cierto, sin la decisiva aportación de ese inconfundible atavismo modernizante (tan rancio como castizo) típico del patriciado intelectual del país. Ya se sabe que un poco de progresismo contestatario en la juventud es la mejor formación para el mandarín tecnócrata, feliz por haber comprendido con los años que debajo del asfalto no estaba la playa, sino el parque empresarial.
La burbuja de la universidad excelente ha estallado por fin, y lo que queda son los vicios que crecieron en la época del autoengaño: el desprecio del conocimiento puro y desinteresado, el amaneramiento de las ideas, la compulsión viajera y grafómana, la seducción por el lenguaje empresarial y la sumisión a la burocracia, aunque todo eso sin dinero y ya sin muchas ganas, a semejanza de quien ni siquiera llegó a nuevo rico
... en tiempos de tribulación, las buenas gentes se pregunten “qué opinan los intelectuales”, ... “qué piensa la universidad”.
Cualquier ocupación que no fuese cultivar la ortodoxia académica vigente en cada disciplina y entregarse a la escolástica (por lo común estadounidense) que en cada redil imperase era del todo ineficaz para hacer méritos en la universidad de la burbuja. Lo milagroso ha sido la pugnaz resistencia de muchos universitarios cuya conducta no formaba parte del guion y que, si sobreviven al huracán, lo harán de manera casi heroica.
De lo contrario se repetirá lo que en tantas épocas ha ocurrido: que el pensamiento, la crítica y la reflexión serán fenómenos inequívocamente extrauniversitarios.
Merece la pena leer el arículo completo:
http://elpais.com/elpais/2013/01/17/opinion/1358431523_646350.html
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No fue el conocimiento el que colonizó el mundo empresarial, fue el empresariado el que se infiltró en el sistema educativo. Ahora que sabemos el papel que han tenido las Escuelas de Negocios en esta estafa, generando, afortunadamente no todos, individuos cargados de soberbia y ambición, no es casual la imputación de un profesor en el Real escándalo. Desde la enseñanza secundaria se pretende que la educación sea orientada al mercado y al emprendimiento y no, a formar ciudadanos, el mismísimo ministro procede del BBV, si no has estado en un banco, no eres nadie.
Primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE (2012) (Ley Wert): “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguilr ventajas competitivas en el mercado global.”
Copiado de:
http://www.diariodelaire.com/2013/01/de-la-loe-la-lomce-contra-la-ley-wert.html#!/2013/01/de-la-loe-la-lomce-contra-la-ley-wert.html
Enlace curioso:
http://www.publico.es/450874/wert-y-urdangarin-mantuvieron-contactos-para-abordar-los-proyectos-empresariales-del-instituto-noos
Como dato que avala la tesis del artículo, el vicepresidente de la CEOE, concuñado de Díaz Ferrán, acusado de pagar en negro a sus trabajadores e investigado por la fiscalía anticorrupción, quien considera que los ciudadanos de clase media`poseen más de 700.000 euros, preside la Fundación Universidad Empresa, organismo que gestiona la relación de las universidades de Madrid, públicas y privadas, lo que hace palpable el desequilibrio en ese binomio, es un empresario el presidente y no un profesor universitario.
La universidad comienza a regirse por la leyes del mercado y del beneficio, ya tenemos a profesores y rectores "emprendedores" imputados, no solo iban a ser empresarios y políticos, la colaboración Universidad Empresa comienza a dar sus frutos.
http://www.periodistadigital.com/galicia/pontevedra/2012/03/06/rector-universidad-de-vigo-salustiano-mato-blanco-operacion-campeon-bipartito-dorribo.shtml
http://www.angelesgarciaportela.com/2011/10/catedras-con-patrocinador.html