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miércoles, 4 de marzo de 2015

No se trata de Grecia, se trata de ti


No se trata de Grecia, se trata de ti

Antes de nada: si la Unión Europea ha de ser salvada de las garras de esa jauría de neoliberales que sientan sus culos en Bruselas, los tratados europeos han de ser reformulados para que jamás sea posible lo que estamos viendo ante nuestros ojos: que se tire por la borda el Estado social sin que nadie sea responsable por ello. Es necesario constitucionalizar el Estado de bienestar, impedir que la globalización y la innovación tecnológica cuestionen su núcleo, introducir límites bien definidos a la destrucción de derechos y a los procesos de privatización. Tiene que haber recursos legales para que implementar ciertas políticas sea castigado no solo por las urnas. Tal y como los comunistas estaban prohibidos en la antigua República Federal Alemana sin que nadie se rasgara las vestiduras, también el extremismo neoliberal, hoy con asiento en el BCE y otras instituciones europeas debe ser perseguido sin paños calientes.
No es un punto de vista descabellado. Al fin y al cabo, la ortodoxia neoliberal ha hecho un uso torticero de los tratados europeos para darle forma legal, obligatoria, a su muy peculiar punto de vista. Una y otra vez esa ortodoxia ha puesto en práctica la ley del embudo. No se han parado en barras. Han puesto en obra todos los recursos disponibles y han estado a punto de eliminar de la escena las visiones alternativas del mundo.

La asunción por España de la absoluta prioridad de pagar la deuda pública es un pequeño ejemplo, si se quiere menor. Peor fue el artículo 104 del Tratado de Maastricht, el que consagró, nos recuerda Juan Torres, la absurda prohibición de que los bancos centrales financiaran a los Gobiernos. El artículo 135 de la Constitución española se ha inscrito por ovejunos legisladores en el corazón moral de España por chantaje de Merkel. Pero el caso es que ese artículo prohíbe buena parte de la historia europea del siglo XX, prohíbe a Keynes y prohíbe la moderada política propia de la socialdemocracia. Lanza el mensaje de que solo es buen europeo el que comulga copiosamente las obleas del mercado.
Si esto es así, y me temo que es así, entonces solo queda o la posibilidad de la derrota, ceder a los Treinta Tiranos, o hacer un órdago a la grande. Romper con la lógica de la actual deriva europea. No puede ser que en la tormenta los bancos sean lo primero, antes que el hambre de los niños, la pensión de los viejos o la salud de la gente. Hay que recordar que en el origen de la crisis estuvo la desregulación financiera y que el poder del dinero es lo que hay que atajar por pura cordura, porque el capitalismo sin límites conduce directamente al precipicio. El capitalismo es más justo y funciona mejor cuando tiene contrapesos.
Lo que está en juego con Syriza es la puesta en cuestión del doble estigma de Europa en estos momentos: la Santa Alianza entre el neoliberalismo y la hegemonía alemana. No se trata de Grecia. Se trata de todos nosotros. Para esa gente de Bruselas la absoluta prioridad griega ha de ser pagar la deuda: rescatar a los bancos antes que pagar medicinas, pensiones o salarios. Syriza es el retorno de la socialdemocracia en su versión más clásica. Pero eso es lo inadmisible a los ojos del neoconservadurismo europeo. “Democracia dentro de los límites del mercado”: esa frase parece una chanza grotesca al estilo del soldado Schwejk, pero es en realidad una expresión de Merkel.

Ocho de cada diez alemanes están convencidos de que la brecha entre ricos y pobres es una amenaza para la democracia, relata Rafael Poch en su imprescindible libro La quinta Alemania (Icaria, 2013), quien también informa de que entre 2008 y 2009 el Gobierno alemán rescató a sus bancos con 480.000 millones de euros. No es extraño, si se sabe que al 50% más pobre de la sociedad alemana le corresponde el 1% de la riqueza; y al 10% más rico, el 53%. Con la austeridad también los trabajadores alemanes se han empobrecido mientras sus ricos concentran más y más riqueza.
Echar basura sobre Grecia, no sobre su oligarquía impune, sino sobre todas sus gentes solo sirve para difuminar que lo que la UE está haciendo es aprovechar el shock para cambiar el modelo social a la medida de grandes bancos y empresas. Sin embargo, como de un modo tan hermoso lo ha dicho Alexis Tsipras, "prevaleceremos porque Grecia es el país de Sófocles, quien con 'Antígona' nos ha demostrado que hay momentos donde la ley más grande es la justicia".
Si Alemania quiere imponer una 'pax cartaginesa' a Grecia es porque el pensamiento de derecha no tolera la menor objeción. No es que no pueda discutirse la mayor, es que tampoco pueden discutirse los detalles. Schäuble ha querido humillar a Varoufakis a la vista de todos. Quería hacer constar quién manda, quién tiene el poder y la autoridad, que debe ser incontestada, como ha de serlo la austeridad.
¿La austeridad? Pero ¿por qué los ricos se hacen cada vez más ricos? ¿Por qué ellos no pueden practicar también la austeridad? ¿Por qué los bancos no han de quebrar y los accionistas perder su dinero? ¿El capitalismo solo lo es para los de abajo? Una de las preguntas que uno se hace una y otra vez es esta: quién y cuándo tuvo la ocurrencia genial de inventar eso de que los pobrecitos de abajo habían vivido por encima de sus posibilidades para ocultar el latrocinio, la inepcia y la corrupción de los plutócratas. La austeridad no es más que la campaña publicitaria de las finanzas para que la gente financie sus orgías.
Quiero creer que a estas alturas de la película poca gente quedará que dude de que lo que llaman austeridad no es ni más ni menos que el intento de acabar con el Estado social europeo. Si a usted, querido lector, le preguntan cómo se imagina España o Europa dentro de diez o veinte años, tendrá que ser muy tonto para suponer que, con las políticas en curso, los salarios o las pensiones van a ser más altas, que se habrá acabado el trabajo precario o que los bienes públicos –la sanidad, la educación, la ayuda a dependientes, etcétera– habrán mejorado.
Su nivel de estupidez no puede hacerle imaginar que en pleno paraíso neoliberal los ricos pagarán impuestos como usted lo hace o que se habrán acabado los paraísos fiscales. Quiero pensar que hasta el más tonto del pueblo sabe ya que la austeridad es una estafa. No se olviden, cuando vayan a votar, que no solo les roban. Además les toman el pelo.
Lo que Alemania y sus corifeos buscan con Grecia es que suceda la tragedia, que el horror se vuelva irredimible. Puede ser que la vida sea oscura y terrible, como se aprende cuando se lee a los clásicos helenos, pero sería ridículo que el destino tomase la forma de Schäuble o Draghi, o de dos petimetres como Dijsselbloem y Weidmann cuyo principal mérito, por cierto, es su hoja de servicios a los respectivos partidos.
La fantasía recurrente de Alemania es disponer de un Imperio. Si por sus líderes fuera, la Europa de hoy se dividiría entre la nueva Roma, pulcra y hacendosa, y esas hordas de vagos y corruptos que se dispersan y divagan por el sur, poco atentos a las mots d'ordre que les llegan de Capitanía. Es poco probable que el porvenir sea piadoso con este nuevo avatar de esa antigua pulsión. Pero, en todo caso, se me viene a la memoria el título de un delicioso libro: Catálogo de necedades que los europeos se aplican mutuamente.
Es cierto que, con el ladrillo, una parte de España se volvió tonta y otra estuvo a punto, pero los banqueros alemanes sabían tan bien como los españoles que aquella burbuja tenía que explotar. Y la ignoraron, recogiendo beneficios. También es su responsabilidad. Es sabido que Draghi ayudó, desde Goldman Sachs, a falsear las cuentas de Grecia. En fin. Todo esto es de un cinismo fenomenal, fabuloso, abrumador.

Artículo de lectura imprescindible, firmado por Antón Baamonde, aparecido en El Diario. es el pasado día 3.
 http://www.eldiario.es/zonacritica/trata-Grecia_6_362273814.html

viernes, 14 de marzo de 2014

Marck Blyith, un Galileo de la economía


Mark Blyth es un economista enfrentado a la corriente mayoritaria, forma parte de los que se oponen al "mercadocentrismo", como en su dia se opuso Galileo al geocentrismo. Estar en minoría en un determinado momento no significa no tener razón. Simplemente los púlpitos están tomados por los oficialistas, que cada vez tienen mas difícil justificar sus teorías y su mala praxis.  Blyth está de promoción por España para presentar su último libro: Austeridad, Historia de una idea peligrosa. su oposición contra la austeridad, es algo personal.
En su libro relata toda su trayectoria.
"Yo nací en Dunde, Escocia, en 1967   mi padre era carnicero y mi madre falleció siendo muy niño así que me confiaron a los cuidados de mi abuela paterna. Crecí en un ambiente de relativa pobreza y hubo temporadas en las que tuve que ir con los zapatos literalmente agujereados. Mi educación fue, en el sentido original de la palabra, austera. Los ingresos de mi familia se reducían al cobro del cheque del gobierno y una esporádica ayuda de mi padre. Soy un chico crecido al calor del Estado del bienestar y ese es un hecho del que además me siento orgulloso".

Con los años y las becas, ese joven se convirtió en profesor de la prestigiosa universidad de Brown en EE.UU., eslabón de la elitista «Liga de Hiedra» junto a Harvard o Yale. Blyth señala que lo que le ha permitido "ser el hombre que ahora soy es el mismo elemento al que hoy se le atribuyen las culpas de haber generado la propia crisis: el Estado. Para Blyth "algo huele a podrido en esta concepción de las cosas"ya que en su caso gracias al estado de bienestar británico nunca pasó hambre, tuvo un techo bajo el  que cobijarse y pudo asistir a la escuela pública. las políticas de austeridad, no han hecho mas que agravar los problemas y pueden impedir la repeticion de un caso como el suyo. "La idea de recortar el Estado de bienestar en nombre de un mayor crecimiento económico y de un aumento de las oportunidades es un insultante embuste". 

Marck Blyth defiende que la austeridad es contraproducente porque aumenta la deuda y ralentiza el crecimiento económico. Desmonta en su libro que el excesivo gasto público haya sido la causa de la crisis  ya que en su opinión ésta es bancaria. Destaca que en España hablar de recuperación con un 26% de paro no tiene sentido. "La austeridad es la cura equivocada para un problema equivocado. Esa es parte de la razón por la que España entró en la crisis con un 36% de deuda en el 2008 y ahora tiene cerca del 100% del PIB. España ha transformado la deuda privada en deuda pública y se le denominó: "la Deuda" afirma y a continuación sostiene que la crisis ha sido provocada por el abuso del crédito por parte de sector privado y el incremento de la deuda, ha sido por la austeridad y no por el despilfarro.

Considera que lo que tendría que hacer España  es dejar de recortar y reconocer que sus sistema financiero esta podrido hasta la médula. Afirma "Si todos los países recortan el sistema se contrae el PIB y aumenta la deuda. La  bajada de la prima de riesgo no ha tenido nada que ver con los recortes presupuestarios . Los que llevan a cabo los test de stress bancario, sostiene,  no tienen ningún interés en contar la verdad, si descubren que un banco es insolvente se generaria pánico y el sistema colapsaría".

Otras afirmaciones de Blyth 

No hay ninguna obligación moral de pagar la deuda si eso causa más perjuicios a más personas que beneficios al acreedor.

A los políticos alemanes les es más fácil decir que los griegos son unos vagos, pero el alemán trabaja un promedio de 1300 horas al año y el griego 2000.

Ha habido una increíble batalla ideológica durante los últimos 20 años, antes el paro se consideraba un problema de política pública y ahora se ha convertido en un fracaso individual. 

La clase política actual está en bancarrota, se acabó.

No hay recuperación, los mercados financieros llaman a esto rebote de un gato muerto.

Los Gobiernos no tienen un salario sino que pueden subirse el sueldo a sí mismo porque dependen de los impuestos. De ellos y de la máquina de imprimir dinero, que en este caso se ha cedido desgraciadamente a los alemanes. La frase que dice Merkel de que “tenemos que vivir según nuestras posibilidades”... ¿qué quiere decir? 

Cuando lo descuartizas, (el sistema público) siempre te queda volver a casa de mamá. Y eso es por lo que un 40% de la población entre 25 y 35 años de países del sur de Europa vive con sus padres. Lo que quiero decir es que hay muchos mecanismos que permiten pensar que esto puede continuar de la misma manera. Pero las cosas siguen hasta que dejan de seguir.

Simplemente hay que decirle a la troika y a Bruselas: “No vamos a seguir haciendo esto, no queremos seguir haciéndonos daño”. La razón es que la deuda ha seguido aumentando aún después de comenzar con las medidas de austeridad y, sin embargo, el interés de la deuda es menor y además el sector privado se está volviendo loco por ella. Conclusión: es un problema del Banco Central, no de gasto público. 

Esperar que la gente que no tiene dinero pague todos los impuestos no se sostiene. Hay que reequilibrar el peso de los impuestos. Los que ganan más tendrán que pagar más. La idea molesta mucho en EEUU, pero ahora se pagan menos impuestos que con Richard Nixon. 

En lugar de refundar el capitalismo lo hemos recapitalizado con el dinero público.

Un estudio de la Tax Justice Network calcula que hay 32 mil billones de dólares que es mas de dos veces el total de la deuda nacional de EEUU escondido en "offshores" sin pagar impuestos.

Rescatar llevó a la deuda,  la deuda llevó a la crisis y la crisis llevó a la austeridad.

La crisis es financiera, hay que recordarlo. No tiene sentido que la banca europea suponga tres veces el PIB de la UE.
 
El deseo de austeridad es ideológico.

Los problemas del sector privado acaban por destruir el Estado social.

Propone un esfuerzo para que se recaigan los impuestos entre "los ganadores" 

El negocio de la banca de inversiones puede estar acabado.

Si se llegó a la Luna no fue por el sector privado. El sector privado está en crisis, no tiene el margen suficiente para actuar. Y a fin de cuentas, si todos optan por externalizar a China para reducir costes, al final los salarios de todo el mundo serán demasiado bajos para absorber la oferta. Y ese es un desequilibrio global que hay que evitar.


Pudiera ser que una de las razones para eliminar la sociedad de bienestar sea evitar que personas como Markc Blyth  no puedan llegar a adquirir conocimientos que consigan  desmontar las mentiras de las élites y seguir ellas controlando el conocimiento como los escribas en Egipto o los brujos africanos.

Enlaces
http://www.abc.es/economia/20140211/abci-entrevista-mark-blyth-201402102158.html
http://www.huffingtonpost.es/2014/02/06/mark-blyth-austeridad-entrevista-capitalismo_n_4738325.html
http://www.jornalacores9.net/nacional/livro-de-mark-blyth-defende-que-a-austeridade-e-perigosa/