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lunes, 28 de noviembre de 2016

Ellisabeth Noelle-Neuman. La espiral del silencio



Elisabeth Noelle-Neumann, ya fallecida, en 1977, cuando era directora del Centro de Investigación de la Opinión Pública de Allensbach (Alemania) explicó  la teoría de comunicación de la espiral del silencio en su libro "La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social".

La autora sostiene que la actitud y la conducta del individuo están determinados por la relación entre sus propias convicciones y el resultado de la observación de su entorno social. Esta interacción es el principal aspecto del proceso de formación de la opinión pública.

Las personas adaptan su manera de comportarse a las opiniones predominantes en su contexto social sobre cuáles conductas son o no aceptables. Esta conducta tiene su origen a nuestro natural temor al aislamiento, que podría darse si expresáramos opiniones percibidas como minoritarias, razón por la cual los individuos estamos constantemente "sondeando" el clima de la opinión pública para determinar qué opiniones podemos expresar.
 La llamada "espiral", entonces, es la figura que se dibuja a medida que aquellos que tienen posiciones minoritarias son enmudecidos, y las opiniones percibidas como mayoritarias aumentan y se vuelven dominantes. No nos obligan a callar, consiguen que nos callemos.

 Cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio, las voces individuales contrarias a ella, sobre todo las más vulnerables. 
¿Por qué ocurre ésto? Por el miedo del individuo a verse aislado. 
Existe, sin embargo, lo que se denomina como "núcleo duro", esto es, algunos individuos que al ser presionados reafirman y persisten en sus opiniones.
Las opiniones e ideas más divulgadas se vuelven las más fuertes, independientemente de si son o no correctas.

Noelle-Neuman sostiene que los medios de comunicación en general y la televisión en particular, son  determinantes en la construcción de la opinión pública, no sólo sirven  como medio de transmisión de  opiniones, sino que pueden actuar y actúan  decidiendo qué opinión debe de ser percibida como mayoritaria. La exposición u ocultamiento de los medios de determinadas opiniones puede alterar la forma en que éstas son percibidas por el público. 

Los individuos se sienten impotentes ante los medios de comunicación.
Esta impotencia se expresa de dos formas. Las primera sucede cuando una persona intenta conseguir la atención pública, y los medios, en sus procesos de selección, deciden no prestarle atención.
Lo mismo sucede cuando se realizan esfuerzos infructuosos para que la atención pública se fije en una idea, una información o un punto de vista.


El segundo aspecto de la impotencia entra en juego cuando se usan los medios como una picota; cuando orientan la atención pública anónima hacia un individuo entregado a ellos como un chivo expiatorio. No puede defenderse. Las formas de réplica son grotescas por su debilidad, por su torpeza en comparación con la tersa objetividad de los medios. Los que aceptan voluntariamente aparecer en un debate o una entrevista televisiva sin pertenecer al círculo interior de los «cancerberos» de los medios están metiendo la cabeza en la boca del tigre.






martes, 4 de octubre de 2016

Cristina Fallaras, A la puta calle

      

Conferencia de la periodista  Cristina Fallarás  basada en su novela "A la puta calle" en la que cuenta su historia personal, a Fallarás, profesional, con hijos, el paro la lleva a un empobrecimiento tal que desemboca en el desahucio, así pasó de ser subdirectora de un medio de tirada nacional a quedarse en la calle. 

Más que conferencia es un monólogo en el que va desgranando su historia que es la de decenas de miles de personas a las que la crisis-estafa se ha llevado por delante, a algunas incluso físicamente por desgracia.

Los que no han caído no tienen ni idea lo que significa descender peldaños en la escala social, siempre parece que eso les ocurre a los demás y en cierta medida que ellos han sido los culpables  de su propia desgracia.

En su intervención dice cosas como éstas

-Un proceso de desahucio es algo larguísimo, antes de echarte a la calle te han cortado la luz, has ido a pedir a Cáritas y a Cruz Roja, has robado, los amigos ya no te hablan, cuando te echan ya eres otra persona, no tienes nada que ver con la persona que eras anteriormente

-La gente no sabe lo que es un desahucio porque no sabe lo que es un pobre

-La imagen del desahuciado es alguien en un cajero, con el que uno no se identifica, de repente esa construcción del desahuciado era falsa

-La miseria no la puedes prever

-El sesenta y tantos por ciento de periodistas de este país ya no trabaja, así que el paro no se puede considerar un fracaso personal

-Algo se quiebra cuando se es consciente de que una "no se gana la vida". "6 millones y medio de personas no se ganan la vida", el mes no se empieza, no se acaba y todo se convierte en un continuo precario para ver a quien le pides lo siguiente para sobrevivir

-Una parte de la población se ha desplomado, esta gente que se ha caído no es que tenga menos es que no tienen nada y cuando no tienes nada pasas a ser un excluído. Sin techo y trabajo se produce una devastación profesional, familiar y de la identidad


Esta entrada está muy relacionada con la anterior. El miedo de los periodistas a perder el trabajo hace que, los que permanecen en los medios tradicionales sean, no los mejores, sino simplemente dóciles, adaptándose como ectoplasmas y sirviendo a los intereses de quienes les pagan.