En la comunidad de Madrid se liberaliza el horario comercial, los pequeños comerciantes están en contra, no pueden competir con los grandes. A veces solo está el dueño al frente, lo que hace imposible un horario amplio y contratar a alguien no le sale a cuenta dado que las ventas en un horario intempestivo serían pocas. Queda claro que los poderosos piden libertad y los débiles seguridad. En el siglo XVIII, era Inglaterra con la mejor flota la que reclamaba la libertad de los mares.
Publicado en La Voz de Galicia, 18 de diciembre de 2011