Cada vez que pinchan el teléfono de un político o un empresario, salen otros casos de corrupción como cerezas entrelazadas, así que un buen método de evitar la corrupción que es sistémica, sería pinchar los teléfonos de empresarios y políticos aleatoriamente, se puede objetar que es un atentado a la intimidad y que la presunción de inocencia es algo básico en una democracia, eso es cierto pero esto se obvia cuando está de por medio la seguridad y el bienestar colectivo, si no que expliquen por qué se desnuda a la gente en un aeropuerto y se expone públicamente hasta la ropa interior cuando se abren las maletas.
Existe un ejemplo que viene al pelo: los controles antidoping aleatorios a los deportistas y sistemáticos a pilotos de avión y capitanes de barco en aras de la seguridad, pues bien la droga de algunos políticos y empresarios es el dinero y tiene graves repercusiones en la sociedad como estamos viendo.
Los controles de alcoholemia tienen la misma razón, evitar a individuos peligrosos circulando. Hay que evitar a toda costa que individuos peligrosos circulen por las arterias del estado.
Es muy fácil legislar a favor de la pérdida de libertad de la cuidadanía cuando queda a salvo la de uno y si no que expliquen la utilización de la inmundad parlamentaria. O todos o ninguno.