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viernes, 30 de noviembre de 2018
Juncker, su ciática y la ciática de la UE.
Video de la cumbre de Riga 2015
Solo una institución en declive puede mantener a un dirigente como Jean Claude Junker, presidente de la Comisión Europea. Lo hemos visto tambaleándose, rápidamente él mismo y los que le rodean, excusaron su comprotamiento por "ciática", por supuesto descartaron que se debiese al exceso de una ingesta de alcohol. Tremenda casualidad porque su supuesta afición a la bebida hace años que se comenta sottovoce. Aunque la prensa ortodoxa no suele recoger estas cosas que no dejan en buen lugar ni a la UE, ni a sus dirigentes.
Recientemente apareció con un zapato negro en un pie y uno marrón en el otro, por lo que abandonó sorpresivamente una rueda de prensa con el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa. Hecho nada atribuible a la ciática. Su entorno llegó a justificarlo como efecto óptico, para los que lo quisieran creer y explicaron que su retirada fue a causa de un resfriado porque estaba tosiendo.
Si el tambaleo de Juncker es achacable a la ciática y el número de los zapatos a un efecto óptico, existe un comportamiento poco normal en demasiadas situaciones.
En la cumbre de Riga en el 2015 repartió besos, palmaditas, le llamó dictador a Orbán el primer ministro húngaro y acarició y besó la calva del primer ministro belga Charles Michel.
El portavoz de la Eurocámara para el Brexit, Guy Verhofstad, participó en febrero de este año en una audiencia con expertos y asociaciones ciudadanas junto a los eurodiputados de las comisiones de Libertades, Empleo y Peticiones del Parlamento Europeo. Todo iba bien hasta que llegó Juncker, quien situándose tras Verhofstad comenzó a despeinarle, momento que fue recogido por los fotógrafos presentes en la sala. Un gesto que no pareció gustar mucho a Verhofstadt a juzgar por su expresión.
Incluso, una eurodiputada polaca escribió una carta a la oficina del presidente de la Comisión Europea, denunciando “un problema que afecta a toda la comunidad europea”: la “clara adicción de alcohol,” del propio Juncker. La diputada cita como ejemplos la imagen que circuló por las redes sociales y varios medios polacos del presidente de la Comisión Europea medio dormido en su silla durante un discurso del Papa.
Jean Quatremer, un periodista francés que ha cubierto la UE durante años que escribe en The Spectator, dice que Bruselas está inundado de comentarios sobre la bebida fuera de control del Presidente y que "el ambiente de Bruselas se ha convertido en los últimos tiempos en una reminiscencia de la era de Breznhev. Tenemos un sistema político dirigido por un aparato burocrático que al igual que la antigua URSS, sirve para ocultar importantes evidencias, especialmente cuando se trata de su líder supremo, Jean Claude Juncker"
Quatremer afirma que era y sigue siendo un gran bebedor, que cuando era Primer Ministro del Gran Ducado, le había visto bajar después del almuerzo, tres copas de cognac después de beber muchas copas de vino blanco luxemburgués. Y durante un almuerzo reciente, se tragó cuatro copas de champán, acompañado de una simple ensalada. Quatremer afirmó también que un ex ministro le dijo: Cuando un aguacil le trae agua a Juncker todos sabemos que es ginebra.
Quatremer denuncia también que mientras el presidente de la UE parece incapaz de gobernar, el señor Selmayr, quien es apodado "el monstruo" porque puede trabajar a todas horas, conocido por sus tácticas brutales, ha estado tomando las riendas del poder en silencio. Escribió: 'El deterioro de Juncker combinado con el poder de Selmayr indica una configuración inusual con el Presidente como el títere. "Retire la cortina empapada de ginebra y podemos encontrar que la influencia real es ejercida por Selmayr, un eurócrata no elegido e irresponsable", añadió.
¿Pero quién es Martin Selmayr?. Nadie que sólo lea las grandes cabeceras de prensa sabrá quién es. Pues, supuestamente el valido de Junker, cuyo nombramiento fue envuelto en fuerte polémica y cuestionado por la Eurocámara.
Martin Selmayr es un funcionario germano-belga que fue Jefe de Gabinete del Presidente Jean-Claude Juncker , había trabajado anteriormente como director de campaña de Juncker y había sido jefe de transición antes de asumir el cargo. Selmayr fue descrito como una de las figuras más influyentes dentro de la Comisión Europea después de designarlo Juncker Secretario General, fue descrito en el Parlamento Europeo como "el burócrata más poderoso del mundo".
Incluso el propio Jean-Claude Juncker se refirió en broma a Selmayr por el apodo de "El Monstruo". Recibe numerosos apodos entre ellos el de Rasputín
Previamente trabajó para el Banco Central Europeo de 1998 a 2000, antes de unirse al conglomerado de medios de comunicación Bertelsmann como asesor legal en Bruselas en 2001. Finalmente se convirtió en vicepresidente de asuntos legales y relaciones gubernamentales de Bertelsmann y jefe de la oficina de Bruselas. Hasta que en 2004 ingreso como funcionario en la UE.
¿Cómo logró el nombramiento?
Selmayr fue nombrado secretario general adjunto de la Comisión Europea en febrero de 2018. Minutos después de este nombramiento, Juncker informó a los comisionados europeos que el entonces secretario general, Alexander Italianer, tenía la intención de retirarse; los comisarios no habían sido notificados previamente de ello. Algunas fuentes de los medios de comunicación afirmaron que el apoyo a Selmayr había sido "comprado".
Era tanto el interés de Junker en su nombramiento que había amenazado con renunciar si la controversia provocaba el despido de Selmayr. El 25 de marzo de 2018, la Comisión emitió una declaración formal alegando que la promoción de Selmayr estaba en conformidad con los procedimientos legales.
Inmediatamente después de su nombramiento como Secretario General de la Comisión Europea se informó que Selmayr había estado editando Wikipedia usando su propio nombre de una cuenta que utiliza una dirección de correo electrónico verificada de ec.europa.eu. La Comisión declaró que lo hizo para corregir información específica (incluidos sus puestos de trabajo, así como sus afiliaciones políticas y religiosas), en interacción directa con un editor de Wikipedia. Los miembros de la familia Selmayr, poseen un castillo cerca de Munich.
Juncker, que ocupó varias veces el cargo de Primer Ministro en Luxemburgo, político profesional, fue
gobernador del Banco Mundial entre 1989 y 1995, fue también gobernador del Fondo Monetario Internacional y del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. Cuando accedió al cargo de Presidente de la Comisión Europea, se conoció que Luxemburgo, bajo su mandato se había convertido en un centro europeo de evasión fiscal corporativa. Con la ayuda del gobierno luxemburgués, las empresas transferían garantías fiscales por valor de muchos billones de euros a Luxemburgo, donde el ingreso se fiscalizaba a una fracción del 1%. Su discurso en Bruselas en julio de 2014 en el que prometía "intentar poner cierta moralidad y ética en el panorama fiscal Europeo", fue duramente criticado según la filtración.
Quizás su papel en la evasión fiscal tuvo que ver en su designación como Presidente de la comisión europea.
La Wikipedia ignora tanto su supuesta afición a la bebida como los polémico incidentes que protagoniza. Juncker cuenta también con la búlgara Mina Andreeva, como jefa de prensa
Varoufakis dijo de Juncker que era "insignificante" y "no particularmente competente".
Para tomar algunas decisiones como fue el caso de Grecia es difícil hacerlo sobrio.
Dominic Lawson, periodista inglés manifestó:
Si usted piensa que Trump es una desgracia, ¡mire al presidente no electo de Europa¡
Mientras tanto la página web de la UE, nos explica lo bien que eligen a los cargos y su idoneidad
Enlaces relacionados
https://twitter.com/yanisvaroufakis/status/943632188754374656?lang=es
https://www.republica.com/2018/02/06/la-ultima-juncker-excentrico-dado-los-saludos-efusivos-fama-alcoholico/
https://noticiasdecatalunya.com/tiene-problemas-con-el-alcohol-jean-claude-juncker/
https://es.euronews.com/2018/03/13/-por-que-el-fulgurante-ascenso-de-martin-selmayr-ha-perturbado-bruselas-
viernes, 1 de julio de 2016
Juncker tapa la cámara y la Voz de Galicia lo tapa
La misma foto, distinto pie.
En La Voz de Galicia aparece:
Juncker intenta pasar ante las cámaras que apuntan a Farage antes de la sesión de la Eurocámara.
El País dice:
Jean Claude Juncker tapa la cámara de un fotógrafo que intenta retratar al líder euroescético del UKIP y principal promotor del Brexit, Nigel Farage, ayer en el Parlamento Europeo.
La oligarquía y sus servidores, los políticos y los medios de comunicación en su afán por conseguir que la gente opine y actúe conforme a sus intereses deforman la realidad, engañan, mienten y procuran ocultar e invisibilizar todo aquello que perjudica a sus planes.
¿Quién es Junker para impedir que la prensa le tome una instantánea al artífice del Brexit?
Pues es un político profesional que como la mayoría, dice una cosa y hace otra:
En julio de 2014 prometía "intentar poner cierta moralidad y ética en el panorama fiscal Europeo". Justo tres meses después, al poco de encabezar la comisión europea, salieron a la luz los denominados LuxLeaks, según los cuales Luxemburgo bajo su mandato se había convertido en un centro europeo de evasión fiscal corporativa. Con la ayuda del gobierno luxemburgués, las empresas transferían garantías fiscales por valor de muchos billones de euros a Luxemburgo, donde el ingreso se fiscalizaba a una fracción del 1%.
Como la acción de Juncker no lo deja en muy buen lugar, La Voz de Galicia, cual alumno pelota, pensando en que sus lectores tragan con todo, explica que "Juncker tapa la cámara para pasar". Con gestos como éste, se asesina el periodismo, al menos espero que con remordimiento.
Si hubiese tapado la cámara un político de "los malos" gozaría de gran cobertura mediática. Ya no hay ética.
Una agravante más, ni la foto ni el pie sale en la edición digital, es más fácil pillar y difundir la manipulación por la red. Solo para lectores de la prensa de papel.
Enlaces relacionados
http://www.angelesgarciaportela.com/2014/11/una-panda-de-ladrones-en-la-ue.html
http://www.angelesgarciaportela.com/2016/02/una-ley-dice-que-holanda-no-es-un.html
lunes, 10 de noviembre de 2014
Una panda de ladrones en la UE
Artículo de Fernando Salgado publicado en el suplemento MERCADOS, por La Voz de Galicia el 9 de noviembre de 2014
Llamemos a las cosas por su nombre: son una panda de ladrones que se confabularon para robarnos al resto de los europeos. Y Jean Claude Juncker, ahora encaramado a la presidencia de la Comisión Europea, era su jefe: primer ministro y responsable de las Finanzas de Luxemburgo cuando se perpetró el atraco. Delincuentes de cuello blanco que tramaron en secreto, en contubernio con 340 multinacionales -desde Pepsi hasta Appel, pasando por Amazon o Ikea-, el gran saqueo. Tenemos al frente del gobierno europeo un Robin Hood invertido: robaba a los pobres, a los mismos que les exigía austeridad y recortes para sanear las arcas públicas, y repartía el botín entre los ricos: la multinacional de turno y el medio millón de habitantes del Gran Ducado que cuentan con la renta per cápita más elevada del mundo.
¿Les parece excesivo o demagógico ese relato? ¿Acaso el dumping fiscal y la competencia desleal no constituyen la levadura del pan nuestro de cada día? Claro que sí, pero este escándalo, descubierto por un consorcio de periodistas de investigación, pertenece a otra categoría. Dumping es lo que hace Irlanda y así lo denunció la propia Angela Merkel en su día: establecer impuestos muy bajos -un 12,5% el de sociedades, frente al 30% o más en el resto de países- para atraer inversiones hacia la isla, en detrimento de los socios. Práctica éticamente reprochable, pero perfectamente legal, porque la Unión Europea nunca aprobó la asignatura pendiente de la armonización fiscal.
Lo de Luxemburgo es radicalmente distinto: pillaje puro y duro. Nos han robado nuestro dinero, una parte del que pagó el consumidor francés, italiano o español cuando adquiría un libro en Amazon, bebía una Pepsi o compraba un mueble en Ikea. Creíamos que, al pasar por caja, estábamos ayudando también a nuestros gobiernos a reducir el déficit público o a financiar la educación, la sanidad o las pensiones. Ingenuos de nosotros: no sabíamos que Juncker y su cuadrilla facilitaba a estas compañías, por un módico precio, la evasión fiscal. El dinero que introducíamos en la hucha de Montoro se lo repartían entre Luxemburgo y las multinacionales.
Y ahora el latrocinio deviene en esperpento: el jefe de la banda es quien tiene que investigar el desfalco. Desde luego, información del caso no le falta, a menos que los acuerdos secretos los firmase, sin su conocimiento, el bedel de su ministerio o el tesorero de su partido. Bien sé que las pesquisas del zorro en el gallinero quedarán en agua de borrajas, pero al menos Juncker debería explicarnos a los españoles -y demás europeos- cuántos miles de millones nos ha robado: cuánta sanidad nos ha sisado, cuánta educación nos ha birlado, cuántas décimas de déficit público nos ha endilgado. Solo para saberlo.
¿Entienden ahora el gesto del sonriente Juncker cuando rodeaba el cuello de De Guindos y simulaba asfixiarlo? No era una inofensiva novatada: realmente nos estaba retorciendo el pescuezo a los españoles.
Llamemos a las cosas por su nombre: son una panda de ladrones que se confabularon para robarnos al resto de los europeos. Y Jean Claude Juncker, ahora encaramado a la presidencia de la Comisión Europea, era su jefe: primer ministro y responsable de las Finanzas de Luxemburgo cuando se perpetró el atraco. Delincuentes de cuello blanco que tramaron en secreto, en contubernio con 340 multinacionales -desde Pepsi hasta Appel, pasando por Amazon o Ikea-, el gran saqueo. Tenemos al frente del gobierno europeo un Robin Hood invertido: robaba a los pobres, a los mismos que les exigía austeridad y recortes para sanear las arcas públicas, y repartía el botín entre los ricos: la multinacional de turno y el medio millón de habitantes del Gran Ducado que cuentan con la renta per cápita más elevada del mundo.
¿Les parece excesivo o demagógico ese relato? ¿Acaso el dumping fiscal y la competencia desleal no constituyen la levadura del pan nuestro de cada día? Claro que sí, pero este escándalo, descubierto por un consorcio de periodistas de investigación, pertenece a otra categoría. Dumping es lo que hace Irlanda y así lo denunció la propia Angela Merkel en su día: establecer impuestos muy bajos -un 12,5% el de sociedades, frente al 30% o más en el resto de países- para atraer inversiones hacia la isla, en detrimento de los socios. Práctica éticamente reprochable, pero perfectamente legal, porque la Unión Europea nunca aprobó la asignatura pendiente de la armonización fiscal.
Lo de Luxemburgo es radicalmente distinto: pillaje puro y duro. Nos han robado nuestro dinero, una parte del que pagó el consumidor francés, italiano o español cuando adquiría un libro en Amazon, bebía una Pepsi o compraba un mueble en Ikea. Creíamos que, al pasar por caja, estábamos ayudando también a nuestros gobiernos a reducir el déficit público o a financiar la educación, la sanidad o las pensiones. Ingenuos de nosotros: no sabíamos que Juncker y su cuadrilla facilitaba a estas compañías, por un módico precio, la evasión fiscal. El dinero que introducíamos en la hucha de Montoro se lo repartían entre Luxemburgo y las multinacionales.
Y ahora el latrocinio deviene en esperpento: el jefe de la banda es quien tiene que investigar el desfalco. Desde luego, información del caso no le falta, a menos que los acuerdos secretos los firmase, sin su conocimiento, el bedel de su ministerio o el tesorero de su partido. Bien sé que las pesquisas del zorro en el gallinero quedarán en agua de borrajas, pero al menos Juncker debería explicarnos a los españoles -y demás europeos- cuántos miles de millones nos ha robado: cuánta sanidad nos ha sisado, cuánta educación nos ha birlado, cuántas décimas de déficit público nos ha endilgado. Solo para saberlo.
¿Entienden ahora el gesto del sonriente Juncker cuando rodeaba el cuello de De Guindos y simulaba asfixiarlo? No era una inofensiva novatada: realmente nos estaba retorciendo el pescuezo a los españoles.
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