martes, 26 de abril de 2016

El Marqués de Salamanca, un pionero de la cultura del pelotazo


Ha existido hasta el célebre 28 de junio (de 1854) una sociedad en comandita para la explotación de todos los agios, de todos los negocios que el país había de pagar con su sangre. Capitaneábala Cristina y su gerente Salamanca, monstruo de inmoralidad; era, como el vulgo suele decir, su testaferro. Presentarse al negocio de los ferrocarriles en la España comercial y abalanzarse a todos la comandita como manada de lobos hambrientos, fue cosa que a nadie admiró, porque no era de admirar.
Periódico La Ilustración24 de julio de 1854, durante el Bienio Progresista y estando exiliado Salamanca

El exclusivo barrio de Salamanca lleva el nombre de su impulsor José de Salamanca y Mayol.

José de Salamanca nace en Málaga en 1811, tras ocupar la Alcadía en Monovar Alicante y Vera, Almería, en 1837 sale diputado a Cortes por Málaga y se traslada a Madrid. Entonces comienza su trepidante actividad política y económica, de patrimonio modesto, su ascensión política como suele ocurrir corre pareja a su enriquecimiento a lo largo del reinado de Isabel II, llegando a ser el hombre más rico de España.

Se cree que se inicia en los negocios con el capital que le presta su cuñado el industrial malagueño Manuel Agustín de Heredia. En Madrid se hace amigo del  banquero José de Buchenthal. Con él aprende a jugar en la Bolsa donde hace inversiones jugando a la baja, asociado al duque de Riansares el marido de la regente María Cristina y utilizando a veces el tráfico de influencias y la información privilegiada para conseguir grandes ganancias.

En 1841 consigue el monopolio de la sal. Controla la fabricación, administración y distribución de toda la sal de España con lo que consigue una inmensa fortuna. La sal era un elemento vital para la conservación de alimentos.
Hoy conseguiría concesiones de autopistas.

En 1843 Salamanca le presta 400 millones de reales al Gobierno presidido por Joaquín María López, (que apenas tenía crédito) necesarios para obras públicas como carreteras y telégrafos. El Gobierno paga este empréstito con bienes inmuebles procedentes de la desamortización. Otro exitoso negocio.

Su carrera política también iba en ascenso, fue nombrado ministro de Hacienda por el presidente Joaquín Pacheco en 1847. Tras la dimisión de Pacheco, Salamanca pasa a ejercer de facto la presidencia del gobierno hasta que el nuevo presidente, Florencio García Goyena, le destituye debido a que una comisión parlamentaria estaba investigando supuestas actividades irregulares de éste en su ministerio.

Sus enemigos le acusaron de haberse beneficiado de su puesto. Cuando fue la policía a detenerlo, huyó a Francia.

En 1855 compra en Albacete la finca Los Llanos, donde invitaba a la realeza y que posteriormente pasa a manos del Marqués de Larios.

Salamanca compra también el Teatro Circo y reforma el local para dedicarlo al teatro lírico, por él desfilaron grandes cantantes de ópera y era el lugar de reunión de lo más granado de la sociedad. El  teatro no le aportó dinero a Salamanca pero incrementó su  prestigio social.
Hoy optaría por la presidencia de un equipo de fútbol.

Salamanca  consciente de las dificultades de la distribución de la sal por carretera, apuesta por el Ferrocarril así que  siendo ministro de Hacienda se  concede una ayuda muy sustanciosa para su construcción,  en febrero de 1851 se inaugura el trayecto entre Madrid y Aranjuez. Salamanca prolonga esta primera línea hasta Albacete primero y Alicante después.

Más adelante en una "UTE" con los  Rothschild, magnates austríacos (Alemania como tal todavía no existía) con la compañía denominada MZA, construyeron el ferrocarril hasta Zapagoza pensando en prolongarlo hasta Barcelona.

Salamanca no sólo obtuvo  con  la aquiescencia de la Corona y el Parlamento toda una serie de concesiones (129 millones de subvención en 1853-1854), sino que, al mismo tiempo, vendió al gobierno la línea Madrid-Aranjuez por más de 60 millones y la volvió a recibir de éste en arrendamiento, sin licitación previa, por un millón y medio al año, que nunca llegó a pagar.
De vivir hoy participaría en el AVE.

El ferrocarril atrajo un auténtico frenesí especulador: se subvencionaba por parte del Estado el kilómetro de vía férrea, por lo que en la práctica lo que hizo fue estimular el trazado de líneas serpenteantes, y no tan rectas.

Al final explotó la burbuja ferroviaria: Las compañías ferroviarias suspendieron pagos y nunca se recuperaron y si sobrevivieron fue a base de subvenciones.

El Estado perdiendo dinero para favorecer a "amiguetes".

Participa también en las obras del Canal de Isabel II que  abastece de agua a Madrid.

Salamanca no cesa de hacer negocios con éxito y en algunos se le relaciona con la Regente Crisitina,
tan "relacionado" estaba con la Corona que:
En 1863 la reina le otorga los títulos de Marqués de Salamanca y de Conde de los Llanos con grandeza de España. Le nombra también Senador vitalicio del Reino.
Hoy sin duda también habría conseguido un título nobiliario y le correspondería sin duda un puesto en El  Consejo de Estado o en El Tribunal de Cuentas.

Poder y dinero desmedidos, suelen ir parejos con la afición al sexo, se dice que tenía numerosas amantes y a todas las mantenía.

Fue el proyecto del ensanche de Madrid, el actual barrio de Salamanca lo que llevó al marqués a la ruina. En épocas de corrupción, se hinchan burbujas que acaban estallando, así que tras la burbuja del ferrocarril estalló la burbuja inmobiliaria.

En el año 1863 compra diversos solares a la altura de la puerta de Alcalá. En total más de dos kilómetros cuadrados. El proyecto incluía la construcción de doscientas manzanas entre las que hoy son las calles Serrano y Claudio Coello. Un barrio moderno inspirado en el bulevar del 'faubourg' Saint-Germain de París impulsado por el barón Haussmann. El Marqués siempre lo concibió como un barrio de "élite"

Salamanca edificó primero su palacio, en la zona de Recoletos, en aquel momento la única vivienda con baño. Hoy sede de la Fundación BBVA.
Según finaliza la construcción de viviendas las va hipotecando para conseguir más fondos y seguir construyendo. Pero se vende poco y no puede pagar sus préstamos. Pierde dinero y, por lo tanto, amigos, apoyos e influenza social.
Así que el Marqués muere en la ruina.

Hasta la época actual, que no le va a la zaga, para algunos autores, el período isabelino se puede considerar como uno de los más corruptos en la historia de España.
                                          
                  La Escopeta Nacional versión siglo XIX

Cacería en los Llanos, autor: Manuel Ruíz Alcázar


Más datos:
https://flaneandopormadrid.wordpress.com/2014/03/18/jose-salamanca-y-mayol-marques-de-salamanca/



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