miércoles, 6 de abril de 2016

Melania Trump y la educación en valores

                                             
En el suplemento del grupo Vocento, XL Semanal del pasado día 3, Carlos Manuel Sánchez firmaba un artículo acerca de Melania Trump, la tercera esposa y actual consorte de Donald Trump, aspirante a primera dama.
En él va desgranando el tipo de vida, los gustos y opiniones de la futurible anfitriona de la Casa Blanca.
 Se destaca el posado que hizo embarazada en la escalerilla de su avión privado vistiendo un bikini de oro y que el anillo de de compromiso que le regaló el magnate, valía 2 millones de dólares.

El periodista nos cuenta que Donald Trump, en sus acuerdos prenupciales, premia con un bonus de 250.000 dólares a sus esposas por retoño y que una vez dijo que quería cinco hijos para asegurarse de que alguno se le acabara pareciendo. Necesitó tres mujeres. De momento, la más parecida es Ivanka. Pero Barron ( el hijo en común que tuvo con  Melania ) apunta maneras.

Melania afirma que está centrada en su hijo Barron. "Quiero que tenga una infancia lo más normal posible". Lo dice sentada en el trono chapado en oro donde posa en las entrevistas en su apartamento de Nueva York, valorado en cien millones de dólares y que ocupa tres pisos del rascacielos familiar (la Trump Tower). "Soy madre a tiempo completo". A su hijo lo llama `mini-Donald`. Y dice que ha heredado las cualidades de liderazgo de su padre, que al parecer son genéticas. A los cinco años, si se enfadaba con la niñera, la despedía. Luego se le pasaba el berrinche y la volvía a contratar. "¿No es adorable?".

¿No es terrorífico? ¿Cómo puede una madre estar orgullosa que un hijo de 5 años despida y contrate al personal ? Aunque si esa madre fue la que se enamoró de "maxi-Donald" ya se entiende mejor.  Lo que se no se entiende es que Donald Trump tenga posibilidades de llegar a presidente.

Estamos llegando a unas cotas de barbarie moral que apuntan al declive de la sociedad.

El mundo se divide  en  los que despiden y los que son despedidos. Ya lo sabíamos pero  se llevaba con cierto disimulo, permitir ufanarse del poder a un niño, raya en lo patológico.

  Dado que la ideología de los "de arriba" suele calar en el pueblo llano, dentro de poco, los niños cuando  les pregunten que quieren ser de mayores, responderán, despedidores.

1 comentario:

  1. En casos parecidos suelo mantener la opinión sobre los votantes con la pregunta ¿Como serán los otros?

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